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Toc y adicciones comportamentales: la compulsividad es la clave


En este post me gustaría abordar la relación que existe entre la compulsividad presente en el trastorno obsesivo compulsivo y las adicciones. Para ello me apoyaré, entre otros estudios, en los resultados de una interesante revisión realizada por un prestigioso grupo de investigadores y publicada en European Neuropsychopharmacology hace algunos años.


Comencemos por el análisis de la compulsividad en el trastorno obsesivo-compulsivo. La misma se percibe como la necesidad de realizar conductas repetitivas y, en muchas ocasiones, autodestructivas. La persona que padece este trastorno siente que la realización de estos rituales escapa a su control voluntario y consciente.


Lo que acabo de escribir en el párrafo anterior parece que se ajusta bastante a la compulsividad en las adicciones. Por tanto, no es de extrañar que algunos investigadores sugieran que el trastorno obsesivo-compulsivo pudiera ser considerado como una adicción comportamental, junto con la ludopatía, la hipersexualidad, el comer o las compras compulsivas.


Sin embargo, para la ciencia no basta con sugerir, sino que también se debe demostrar. Una interesante vía inicial puede radicar en el análisis de la activación de distintas áreas corticales de la compulsividad presente en ambos trastornos. Propongo comenzar analizando los componentes de la compulsividad, como si de las piezas de un rompecabezas se tratase.


Los componentes de la compulsividad

Debo señalar que los componentes de la compulsividad se dividen en tres grandes áreas atendiendo a su naturaleza: cognitiva, afectiva y motivacional.

En primer lugar, la necesidad de realizar conductas repetitivas y autodestructivas puede ser interpretado como una señal de deterioro en el sistema de recompensa. Por ejemplo, algunos estudios han reportado una actividad disminuida (como embotada) en el estriado ventral para ambos trastornos que no se corresponde con la de otras personas que no los padecen.


Estos resultados podrían sugerir que estas personas pueden ser más resistentes al castigo. También otras regiones del sistema límbico podrían estar implicadas en la perseveración de estas conductas para evitar estados negativos como la ansiedad, la ira, el estrés o la depresión.


En segundo lugar, el deterioro de la capacidad para frenar la elaboración de pensamientos y la ejecución de acciones indeseadas muestra la presencia de una pobre flexibilidad cognitiva y conductual. La flexibilidad es un recurso adaptativo, pues permite la modificación funcional de la conducta ante situaciones nuevas o inesperadas, ya sean positivas o negativas.


En este caso las dificultades de procesamiento para ambos trastornos se han observado en las regiones orbitofrontales y ventrolaterales del cerebro. Ello hace que las personas con estos trastornos sean menos capaces de modificar su conducta para adaptarse funcionalmente a los cambios.


Por último, la perseveración en los hábitos demuestra que el proceso de aprendizaje de estos se encuentra muy estimulado. Quizás como consecuencia de la escasa flexibilidad cognitiva y conductual vista anteriormente. Los hábitos son conductas automáticas, que se ejecutan de forma inflexible y con independencia de sus consecuencias.


Con esto en mente, podemos avanzar en la comprensión de la compulsividad como factor común en ambos trastornos. Ahora propongo que analicemos la presencia del trastorno obsesivo-compulsivo dentro de algunas adicciones comportamentales.


¿Adictos al juego o adictos a la compulsión?

En 2019 fue publicado un estudio que analizó las similitudes y diferencias entre la ludopatía y el trastorno obsesivo-compulsivo en tres áreas clave: impulsividad, toma de decisiones y sistema de recompensa. Para ello fueron evaluados un grupo de adictos al juego, personas con un trastorno obsesivo-compulsivo y controles sanos.


Los resultados revelaron que los pacientes que padecían ambos trastornos mostraron mayor impulsividad y dificultades tanto para la toma de decisiones como en el procesamiento de recompensa que los controles sanos. La diferencia radicó en que los índices de impulsividad motora y el embotamiento de la respuesta hedónica a olores placenteros fueron mayores en los participantes con una ludopatía.


También desde un punto de vista de la personalidad pueden observarse diferencias y semejanzas entre ambos trastornos. Un estudio realizado en Brasil hace más de una década mostró similitudes en el funcionamiento de varios rasgos de personalidad como el miedo a la incertidumbre, la impulsividad o la extravagancia.


La diferencia quizás radicó en la deriva psicopatológica que acompaña a cada trastorno. Mientras que las personas con ludopatía mostraban mayor comorbilidad con los trastornos por consumo de sustancias, mientras que las personas con un trastorno obsesivo-compulsivo lo hacían con los trastornos somatomorfos.


Uso compulsivo de las redes sociales

Las redes sociales han transformado nuestra forma de interactuar con otras personas. Hace algunas semanas dedicaba un post a una de las más influyentes. La mayor parte de los psicólogos sociales lo explican por la necesidad de pertenencia inherente al ser humano.


La mayor parte de los seres humanos necesitan tener interacciones saludables con otras personas. Las redes sociales nos permiten encontrar personas que comparten intereses similares a los nuestros. Sin embargo, existe un grupo de personas para las que esta necesidad de pertenencia se convierte en una adicción.


En 2017 fue publicado en el Jorunal of Management Information System un estudio que analizó una modalidad de trastorno obsesivo-compulsivo focalizado en las redes sociales como una adicción. Para ello los investigadores tuvieron que examinar el efecto los usos, gratificaciones y las emociones negativas sobre dicha adicción.


¿Qué descubrieron? Pues que la necesidad de pertenencia está positivamente asociada con las redes sociales cuando satisface la conectividad interpersonal, el autodescubrimiento, la socialización, el propósito y el entretenimiento. Sin embargo, el riesgo de “obsesionarse” se incrementa cuando esta necesidad de pertenencia se enfoca principalmente en satisfacer la socialización y aporta un propósito por sí misma.


Los aspectos obsesivo-compulsivos de los “tirones”

El término “tirón” se usa de forma coloquial para designar un intenso deseo de consumir una determinada sustancia o ejecutar un comportamiento. En la literatura científica este intenso deseo se denomina craving.


El craving puede ser una experiencia cotidiana y nada patológica, como el deseo de comer un chuletón si se tiene hambre o los “antojos” que pueda tener una mujer embarazada. Sin embargo, también puede estar presente en numerosas patologías como las adicciones. Debido a ello prefiero usar el término “tirón” en este post.


El análisis de los aspectos obsesivo-compulsivos presente en estos tirones lleva décadas siendo objeto de análisis. Por ejemplo, en el 2000 se publicó en Addiction la validación de una escala orientada hacia su medición. Para la construcción de la escala fueron tomados en cuenta los elementos del pensamiento obsesivo y la conducta compulsiva que son la base del trastorno obsesivo-compulsivo.


A continuación, mostramos algunos ítems de su versión en español. Para evitar redundancias solo reproduciré la idea general. En este tipo de escalas es común que se repitan palabras o términos, pero estoy seguro de que el lector captará la idea.

  • Cuando no está bebiendo, cuánto de su tiempo lo ocupa en ideas, pensamientos o imágenes relacionadas con la bebida.

  • Con qué frecuencia tiene estos pensamientos […] qué tanto afectan su trabajo.

  • Cuando no está bebiendo, cuánta tensión o trastorno le causan […] cuánto esfuerzo hace para resistirlos […] qué tanto éxito tiene en resistirlos…

  • Cuántas copas toma por día […] cuántos días a la semana bebe.

  • Qué tanto afecta la bebida su trabajo […] vida social […] y familia…

  • Si alguien le sugiriera que no bebiera cuando usted siente deseos, cuán nervioso se pondría […] cuánto esfuerzo debe hacer para no beber.

  • Qué tan fuerte es su deseo de consumir bebidas alcohólicas […] cuánto control tiene…


A modo de conclusión

Existen notables similitudes entre las adicciones y el trastorno obsesivo-compulsivo que han hecho pensar a los investigadores si no se trata de manifestaciones diferentes de un mismo problema.


Desde un punto de vista cortical, se activan áreas muy similares que muestran dificultades para procesar las recompensas, la flexibilidad y la perseveración en determinados hábitos.


Estos resultados podrían sugerir que estas personas pueden ser más resistentes al castigo. También otras regiones del sistema límbico podrían estar implicadas en la perseveración de estas conductas para evitar estados negativos como la ansiedad, la ira, el estrés o la depresión.


Por último, se describen las similitudes y diferencias entre ambos trastornos para algunas adicciones comportamentales o el procesamiento de los “tirones” de alcohol.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

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