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Tabaquismo: mejor no empezar




El tabaquismo es la adicción que más muertes por consumo directo causa en el mundo y las formas de lidiar con esta pandemia abarcan desde la tolerancia hasta la ilegalización. Los datos de la nota informativa del 27 de julio de 2021 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no son muy diferentes de las anteriores.

Alrededor de 7 millones de personas continúan muriendo cada año como consecuencia directa de su consumo. Hay que sumar otro millón de fallecimientos como consecuencia de la inhalación involuntaria del humo ajeno. Solamente estas muertes por inhalación del humo ajeno representan el doble del total de muertes por sobredosis.


Las soluciones que muchos países van implementando hacen cada vez más difícil o imposible fumar en espacios cerrados. Ahora el debate se ha desplazado hacia el área de las terrazas en los cafés, bares y restaurantes. Incluso un municipio en España dado un paso más y ha prohibido fumar en plazas, parques y piscinas.

Puede parecer una exageración, pero quizás no lo sea cuando esta conducta amenaza la vida de los niños. Un dato escalofriante es que, dentro de las muertes por inhalación directa de humo ajeno, debemos contar las de 65000 niños. ¡65000 niños cada año! ¡Es lamentable y vergonzoso que en cada actualización estos datos se mantengan!


No entiendo cómo esta noticia no acapara titulares, cuando la muerte de un solo niño en resulta estremecedora por su impacto. En la actualidad, si alguien fuma cerca de un niño es reprochable, pero no existe una ley que proteja al niño de la inhalación involuntaria de ese humo.


Si existe una distancia de seguridad para el contagio por COVID-19. ¿No debería existir una distancia de seguridad para estos casos, aun en espacios abiertos?


¿Qué hemos conseguido hasta ahora?

Según un informe publicado en julio de este mismo año en The Lancet el número de fumadores se ha incrementado de 990 millones en 1990 a casi 15000 millones en 2019. El estudio analizó los datos de 204 países.


Desde un punto de vista de género, los hombres que consumen tabaco o productos que lo contienen quintuplican a las mujeres. Los primeros fuman una media de 20 cigarrillos cada día, muy por encima de la media global que es inferior a 10. Se observó que la mayoría de las muertes en los fumadores ocurren entre los 60-64 años.


Sin embargo, en no todas las regiones se comporta de igual manera. De un lado está China, que tiene un tercio de todos los fumadores del mundo y por otro, América Latina se erige como la región con mayor reducción del número de fumadores en las últimas décadas. Sin embargo, la edad media de inicio del consumo de tabaco en China es mayor que en América o Europa: 21 VS 16 años.

Con la excepción de El Salvador, en todos los países de América Latina se ha reducido el consumo de tabaco. En el Top10 se encuentran países como Brasil, donde el consumo se ha reducido un 75% o Costa Rica, Haití y Colombia rozando el 50%. De norte américa solo parece Canadá, también rozando el 50% de reducción.


Por Europa entran Noruega (54%), Islandia (50%) y Dinamarca (50%). No obstante, aunque la prevalencia de consumo de tabaco sigue siendo preocupante en España, las cifras de reducción en la población de 15-24 años son bastante alentadoras. También se observó una mejor respuesta en mujeres que en hombres.


Por último, las políticas implementadas en Australia en los últimos 30 años parecen haber sido efectivas para reducir el número de fumadores casi a la mitad. Ello parece contrastar con la realidad de su vecino Nueva Zelanda donde, aunque también ha disminuido el consumo de tabaco, pretenden implementar “medidas desesperadas” para que las cifras de fumadores no alcancen el 5% en 2025.


Nueva Zelanda: un Proyecto de Ley controvertido

En este contexto la iniciativa implementada en Nueva Zelanda ha acaparado titulares. Consiste en un proyecto de ley que propone la prohibición de comprar tabaco o productos del tabaco a las personas nacidas a partir de 2008. Esta generación y las siguientes no estarían autorizadas para comprar tabaco o productos del tabaco.


Este Proyecto de Ley se propone ponérselo más difícil a los actuales fumadores, pues reduce la cantidad de nicotina por cigarrillos y también los puntos de ventas donde pueden comprarse. No estoy capacitado para analizar el impacto que la aprobación de esta propuesta de Ley podría tener en una u otra dirección.


Me queda claro que las distintas “leyes secas” contra el alcohol que han intentado implementar distintos países en diferentes momentos históricos no han detenido su producción, venta y consumo ilegal. Lo mismo aplica a las diferentes drogas ilegales.


Al igual que ocurre con las drogas ilegales y ocurrió con el alcohol durante la “ley seca” esta medida, de aprobarse, podría generar un nuevo filón para el crimen organizado. El contrabando de tabaco es ya un negocio perseguido, a la vez que bastante rentable en muchos países.


Las estrategias que han funcionado

Hay dos líneas fundamentales de acción en esta área: 1) no comenzar a fumar y 2) dejar de fumar, que incluye mantener la abstinencia y prevenir recaídas. Si se deja a tiempo, nuestras células pulmonares pueden reparar el daño causado por el consumo de tabaco.


La OMS ha diseñado una estrategia para desincentivar el consumo de tabaco. Se trata de la combinación de un grupo de políticas. Son escasos los países donde se aplican todas, la mayoría solo combina algunas y otros hacen caso omiso de las mismas.


La primera política se trata de generar conciencia en la población de que el humo ajeno enferma y mata por inhalación involuntaria. Es decir, que el tabaquismo no es solo un problema para aquel que fuma, sino para todo el que se encuentra cerca.


En este sentido, se ha visto que las advertencias sanitarias gráficas no tienen un efecto directo sobre el fumador, pero sí le ayudan a crear conciencia del efecto de su conducta para otras personas. Por tanto, las advertencias sanitarias que aparecen en las cajetillas se convierten en una útil herramienta para generar conciencia.


Otra estrategia consiste en prohibir la publicidad del tabaco. Esta prohibición debe aplicarse tanto a la promoción directa como a la indirecta.


Por promoción directa se entiende la publicidad que se publica en los distintos medios de comunicación (prensa, radio, Tv, carteles, redes sociales). Por su parte, la promoción indirecta es más amplia y sutil. En este punto entran desde rebajas al precio del producto hasta el patrocinio de equipos deportivos o personas. La lista es muy larga para desarrollarla en un solo post.


Los impuestos son otra medida que se considera la más eficaz para reducir el consumo de tabaco. Por ejemplo, se ha observado que un incremento de un 10% al precio del tabaco reduce un 5% el consumo.


El incremento de los impuestos sirve de barrera de contención sobre todo a personas de bajos ingresos para no comenzar o una motivación para dejarlo. No es poca cosa, pues el 80% de los consumidores viven en países con ingresos medianos o bajos.


Por último, se necesitan más recursos dentro de la salud pública en general y los programas de atención primaria para brindar asistencia a todo aquel que busca ayuda. Es sabido que los costes de crear una red eficiencia de atención y seguimiento a estas personas se paga con una pequeña parte de los recursos que luego hay que dedicar a combatir las enfermedades derivadas.


Una vez escuché aun médico, en una tertulia que analizaba la construcción de un nuevo hospital para hacer frente a la COVID-19 en detrimento de políticas preventivas más eficaces, preguntar qué resultaba más barato: 1) construir una baranda al borde de un precipicio para evitar que la gente se caiga o 2) un hospital en el fondo para llevar y atender a todo el que se despeñe.


¡Felices Fiestas!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.

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