¿Podemos esperar por la recuperación natural de las adicciones?




¿Es posible que una persona que padece una adicción pueda recuperarse de forma natural o sin que medie tratamiento alguno? ¿Responder afirmativamente a esta pregunta pone en entredicho que la adicción sea una enfermedad crónica, progresiva y mortal si no se trata?

Las adicciones a sustancias y algunos comportamientos son consideradas como enfermedades en los principales clasificadores de enfermedades. También es reconocida como tal por la OMS y los distintos sistemas de salud de las distintas áreas geográficas o países.

Sin embargo, existen encuadres dentro de la ciencia que no conciben la adicción como una enfermedad, sino más bien como un peculiar hábito que las personas pueden dejar en algún momento de su vida de forma natural. Dicho de forma simple, es como algo que “desaparece” como si de un mal sueño se tratase.

De esta forma, se concibe un período evolutivo donde el uso, el abuso o la adicción a una o determinadas sustancias y/o comportamientos forman parte de un grupo de hábitos y/o rituales que muchas personas realizan. Éstos que deberían extinguirse de forma natural una vez rebasada la misma. También se relaciona con un cambio de motivaciones o del propio contexto social de las personas.

Aunque el tema es mucho más complejo, lo expresado en el párrafo anterior es suficiente para que se dé lugar a la idea de un tipo recuperación natural de las adicciones. A quien desee profundizar en el tema le invito a leer un interesante artículo publicado en el International Journal of Mental Health and Addiction.

Por recuperación natural se puede entender la posibilidad de que los criterios que han sustentado el diagnóstico de adicción puedan entrar en remisión sin necesidad de que medie tratamiento alguno.

La edad ideal para que ocurra la recuperación natural.

La recuperación natural de las adicciones es un fenómeno estudiado y documentado en no pocos artículos científicos. Como veremos en el desarrollo de este post, se han podido establecer límites de edad, a partir de los cuales se observan una disminución sustancial o abstinencia para el consumo de distintas sustancias en diversas poblaciones.

A estos rangos de edad, donde debería ocurrir la recuperación natural les podríamos denominar momentos o puntos de corte. Como primer punto de este recorrido veamos a qué edad está una persona lista para superar una adicción de forma natural.

Comencemos con un estudio publicado en Frontiers in Psychology. Luego de revisar los datos de 42 mil personas entre 18 y 64 años que reúnen, o en algún momento de su vida reunieron los criterios para ser diagnosticados como adictos, llega a la conclusión de que la mayor parte se mantiene en remisión de forma natural después de los 30 años.

Solamente el 5% mantenía los criterios de adicción a la cocaína después de los 40 años, el 8% para la marihuana después de los 50 años y el 15% para el alcohol después de los 60 años. Ello lleva a los investigadores a la conclusión de que los trastornos por consumo de sustancias tienen la mayor tasa de recuperación natural de todos los trastornos psiquiátricos. Otro dato que sirve para apoyar esta tesis es que solamente el 16% del total de la muestra estuvieron en tratamiento.

Aunque hago la salvedad que dejar de reunir criterios de adicción no implica abstinencia o ausencia de un patrón de uso/abuso, aceptaré los datos tal y como están presentados. Entiendo que en algún momento después de los 30 años muchas personas, por un proceso de cambio de etapa evolutiva (de joven a adulto medio) pueden reflexionar sobre cómo las drogas van afectando su vida y tomar una decisión que les permita detener su consumo compulsivo.

También debo reseñar que en este mismo estudio la heroína resulta un verso libre, pues su consumo no se incrementa o decrece con el tiempo una vez desarrollada la adicción. Es decir, parece no ser sensible a la recuperación natural, al menos en lo que pude entender. Sin embargo, acepto la evidencia y resumo las edades de corte para las distintas sustancias según los resultados obtenidos en este estudio:

· Cocaína: 40 años

· Porros: 50 años.

· Alcohol: 60 años.

Algunos peros a este enfoque.

Ahora bien, cuando veo que las tasas de consumo de sustancias crecen exponencialmente entre los jóvenes, a las que se suman las adicciones comportamentales me pregunto: ¿Debería decir a una persona de 25 años adicta a la cocaína que luego de los 40 es probable que remita sin ayuda? ¿Consuela eso a sus familiares? ¿Pueden recuperarse las consecuencias de tantos años de consumo?

El consumo de porros comienza en la adolescencia, con brotes psicóticos y abandono escolar como dos destacadas consecuencias de un patrón de uso compulsivo. ¿Resulta un consuelo para estos jóvenes, su familia y la sociedad saber que luego de los 50 años sólo el 8% mantendrá este consumo patológico? Lo mismo con el alcohol, pero ahora la esperanza de recuperación natural sube hasta los 60 años.

Aun así, surge otra pregunta. ¿Qué debemos hacer con el 5%, 8% y el 15% que, una vez llegada a la edad de la recuperación natural mantienen los criterios de los trastornos por dependencia a la cocaína, la marihuana y el alcohol, respectivamente? ¿Cómo ocurre la recuperación natural de las personas dependientes de los opioides? ¿Cómo se pone en práctica la recuperación natural en los barrios zombies?

Entiendo que los defensores de estos encuadres teóricos han estudiado concienzudamente el tema y tienen argumentos tan válidos como los de la contraparte, así como propuestas de intervención. Las preguntas que he hecho son para hacerme reflexionar sobre si, enfermedad o no, estas personas y familias afectadas por las adicciones necesitan ayuda.

Aunque no se cierra la puerta a la posibilidad de la recuperación natural: ¿pueden esperar por ella el adicto, su familia y la sociedad? ¿cuáles serían los costes personales, familiares y sociales de no prevenir o intervenir sobre el problema una vez detectado?

Pedir ayuda es la solución.

La idea de dejar las drogas de forma natural en algún momento no deja de tener bases que la sustenten, pero lo que no queda claro es cuándo y a qué precio. Según las estadísticas de la OMS casi medio millón de personas mueren cada año como causa directa del consumo de drogas ilegales. Ninguno de estos tendrá la posibilidad de llegar a la edad en que supuestamente uno se harta de consumir ciertas drogas.

Por otro lado, para los que logren llegar a dicha edad y estar entre el porcentaje de los que entran en remisión, quizás las consecuencias del consumo han dejado daños permanentes y muchas veces irreparables en la vida de dichas personas y en las de otras que se cruzan en su camino.

En lo personal pienso que la mejor forma de lidiar con el problema es reforzar su prevención; pero en los casos en los que se ha manifestado hay que actuar. El primer paso consiste en ser conscientes del problema y el segundo es pedir ayuda.

En la Clínica Recal para el Tratamiento de las Adicciones se brinda ayuda a todas aquellas personas que sufren la enfermedad de la adicción, así como a sus familiares. Muchas veces los que primero acuden en busca de información son los familiares, pero también contactan muchas personas que ven que el consumo se les “está yendo de las manos”.

¿Es probable que una adicción remita de forma natural? Si ¿Vale la pena esperar a que ocurra? No. ¡Es necesario que pedir ayuda nada más se detecte el problema!

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.


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