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Optimismo y recuperación de adicciones




Mucho de habla de la importancia de ser optimistas, de tener un pensamiento optimista, una visión o una actitud optimistas. Sin embargo, hay muchos términos que tienen gran calado en el lenguaje de las personas y se usan solo con nociones vagas que probablemente no capturan todo su significado.

Si yo preguntara a un lector no especializado en el tema qué es el optimismo probablemente lo reduciría a tener un pensamiento, visión o actitud positiva de las cosas. Básicamente pensar que las cosas saldrán bien o se solucionarán. Otros te dirán que es la capacidad de ver el vaso medio lleno.

Se tiende a definir al optimismo como una cualidad “buena” y a su contrario (el pesimismo), como una cualidad “mala”. Por supuesto, estas definiciones son muy acertadas, pero no capturan toda la realidad de este concepto.

Por otro lado, dado que este es un Blog que trata el tema de las adicciones y su recuperación, valdría la pena analizar el rol del optimismo en la recuperación de adicciones. A continuación, planteo un grupo de preguntas que intentaré ir respondiendo con el desarrollo de este post.

· ¿Qué es el optimismo?

· ¿Qué beneficios aporta el optimismo a nuestra salud?

· ¿Qué papel juega en la recuperación de las adicciones?

En primer lugar, debemos partir de que la definición de optimismo tiene muchas aristas según la rama del conocimiento que se la mire. En este post haré referencia a la concepción del optimismo desde la psicología y le ahorraré el recorrido por la filosofía y sus distintas doctrinas. Así que dejemos la introducción y vamos al desarrollo de una buena vez.

¿Mirar al presente o al futuro?

El interés por el estudio científico del constructo optimismo es relativamente reciente dentro de la psicología, aunque popularmente el término se usa con bastante frecuencia. No obstante, en las últimas dos décadas las investigaciones sobre esta categoría han experimentado un gran avance.

Para su definición deben considerarse dos aproximaciones fundamentales. Por una parte, encontramos la postura basada en los estilos explicativos o las atribuciones. Según esta postura, las personas realizan juicios sobre los sucesos de su vida cotidiana, atribuyéndole causas.

Estas atribuciones pueden ser de talante optimista o pesimista y las valoraciones elaboradas por los individuos se caracterizan por ser externas, temporales y las explicaciones sobre la situación son específicas. Este enfoque se orienta al presente, puesto que se basa en las explicaciones que darse a sí mismas las personas inmediatamente después de vivir un evento específico o mientras transitan por el mismo.

Una segunda postura concibe el optimismo como una disposición o actitud. A diferencia del estilo explicativo, cuya orientación temporal es presente, el optimismo disposicional está centrado en las expectativas sobre los eventos que ocurrirán en el futuro. Desde esta perspectiva, los individuos que tienden a considerar que los eventos por llegar serán positivos, presentan un optimismo disposicional.

En este sentido, la definición de optimismo va a depender de hacia donde estemos mirando. Si tenemos puesta la mirada en el momento presente estamos hablando de un optimismo atribucional. Por otro lado, si miramos al futuro estamos hablando de un optimismo disposicional.

Los beneficios del optimismo para la salud.

La verdad es que la capacidad de muchas personas para ver el vaso “medio lleno” puede ser algo muy positivo para la salud. Lo atestiguan los cientos de miles de referencias que encuentro cuando introduzco estos dos términos clave en Google académico.

En junio de este mismo año un artículo de la BBC se hacía eco de un estudio que realizó un seguimiento de casi 30 años a 160.000 mujeres entre 50 y 76 años. En 2019 los investigadores analizaron los resultados de las que aun vivían y analizaron los de las que habían fallecido.

Los resultados revelaron que las personas con puntuaciones más elevadas en las escalas de optimismo utilizadas tendían a vivir más años. De hecho, una porción significativa de las mujeres optimistas superaba la barrera de los 90 años.

Si bien no se ha realizado un estudio con iguales características para evaluar la relación del optimismo con la longevidad en los hombres, otros estudios con muestras de ambos sexos sugieren que la esperanza de vida puede ser un 15% mayor en personas optimistas.

En estas personas optimistas, llevar un estilo de vida saludable (activada física, alimentación sana, sueño adecuado, etc.) representaba sólo una cuarta parte del secreto. Sin embargo, los investigadores analizaron otros factores como el afrontamiento al estrés y las habilidades para la solución de problemas.

Resulta que las personas optimistas tienden a tener afrontamientos centrados en la solución más que en el problema. Sus estrategias adaptativas les ayudan a ver el origen del estrés o a reinterpretar la situación de una forma menos estresante. Además de resolver más problemas y planificar varias formas para hacerlo, tienen menos dificultades para de pedir ayuda a otros y son capaces de encontrar el “lado positivo” de la situación.

Un recurso poco explorado en la recuperación de adicciones.

El pasado mes de agosto se publicaba en The American Journal on Addictions un estudio exploratorio que pretendía analizar los niveles de optimismo y sus correlaciones en una pequeña muestra de pacientes con adicciones, en sus etapas iniciales de un tratamiento residencial. De forma general y como era esperable, estos pacientes obtenían puntuaciones más bajas que sus contrapartes de la población general.

No obstante, se observó que los pacientes más optimistas fueron aquellos con mejor nivel de escolaridad y factores de protección asociados. Se observó todo lo contrario en aquellos pacientes con elevados niveles de ansiedad.

Pese a la limitación que supone el pequeño tamaño de la muestra, los autores sugieren que potenciar el optimismo puede ser una forma de superar los obstáculos que supone una baja motivación hacia el tratamiento que muchos de estos pacientes manifiestan.

Otro estudio, llevado a cabo hace alrededor de 20 años se interesó por la relación existente entre el optimismo, el autocontrol y la autoeficacia sobre los días de abstinencia durante la recuperación de adicciones. Los resultados fueron publicados en Assesment en 2004.

Uno de los resultados que se obtuvo permite establecer los 180 primeros días como un punto de corte interesante en el desarrollo de la autoeficacia sobre la abstinencia. La autoeficacia no es más que la confianza en la propia capacidad para lograr un resultado.

Pues bien, los pacientes con más de seis meses abstinentes eran los que comenzaban a mostrar niveles de autoeficacia significativamente superiores a aquellos con menor tiempo en recuperación. Un elemento para tomar en consideración es que el hecho de percibir mayor eficacia no garantiza por sí solo el mantenimiento de la abstinencia.

Un resultado interesante es que, si bien no se observaron relaciones entre el autocontrol y la autoeficacia sobre la abstinencia, el optimismo parece ser el vínculo dado que se relacionaba con ambas. Una de las interpretaciones posibles es que el optimismo tenga una mayor influencia sobre el mantenimiento de la abstinencia que el propio autocontrol.

El optimismo puede estar enfocado tanto en el momento presente como en las expectativas sobre el futuro. Recuerdo una pregunta que recoge muy bien este enfoque y que suele hacerse a muchos pacientes: “¿Lo que estás haciendo hoy te acerca a dónde quieres estar mañana?”

En la recuperación de adicciones se encara el futuro desde el compromiso pleno con el presente. Por tanto, la actitud optimista del presente debería estar alineada con la visión de aquello que se espera lograr en el futuro.

A modo de conclusión podría señalar que, si bien el optimismo puede ser un factor protector en la recuperación de adicciones; pero su estudio es un área de pleno desarrollo.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.


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