La codependencia vista por dentro: un análisis de las vivencias del que la padece




He dedicado varios posts a analizar los problemas y retos que enfrenta la familia de aquellas personas que sufren la enfermedad de la adicción. Dentro del contexto de la Clínica Recal para el Tratamiento de Adicciones he conducido al menos una investigación que capaz de analizar la importancia que reviste su participación activa dentro del esquema terapéutico.


Tampoco ha pasado por alto la importancia de que las parejas, hijos, padres, así como otros familiares y amigos muy cercanos a la familia sean capaces de enfocar este problema desde sí mismos más allá de las necesidades de aquel que padece la adicción. A este último proceso se le denomina recuperación del familiar.


Cuál es la enfermedad que padece el familiar, podrán preguntarse algunos. La respuesta a esta pregunta puede ser resumida con el término codependencia. De forma general, no se concibe el bienestar propio desligado del bienestar del otro. La persona que la padece no puede permitirse “estar bien” si el otro “está mal”.


La codependencia es un concepto complejo, controvertido e interesante que emergió a inicios de los años 40 del pasado siglo. Ha sido capaz de despertar el interés tanto del publico general como del personal clínico, académico e de investigación.


Podría afirmar que es un término “muy resiliente” y con presencia constante en la literatura científica que se nutre de artículos teóricos, de investigación y de revisión provenientes de un gran número de países de distintas áreas geográficas. Desde la psicología, este concepto ha sido analizado desde tres modelos diferentes: 1) enfermedad; 2) rasgo o tipo de personalidad y 3) la interacción entre persona, entorno y situación (interaccionismo).


Es un término tan interesante y relevante como para merecer al menos un post en este Blog. Estoy seguro de que no será el último. Propongo que comencemos analizando brevemente la historia de la codependencia, así como algunas definiciones para luego adentrarnos en las vivencias del que la padece.


Breve historia y elementos comunes para una definición


Como ya adelantaba en los párrafos precedentes, el origen de este término parece tener lugar en los años 40 del siglo XX en los Estados Unidos, a partir de las experiencias de las esposas de miembros de la confraternidad de Alcohólicos Anónimos (AA). Estas mujeres, abogaban por iniciar un proceso de recuperación en paralelo siguiendo un programa propio de 12 Pasos.


Este movimiento fue ganando fuerza durante las décadas de 1960 y 1970 en la medida que lo hacían los grupos de AA. La simbiosis entre ambas confraternidades era tal que se identificaba a estas personas como facilitadoras o coalcohólicas más que como codependendientes.


Tuvieron que pasar alrededor de 40 años para que el término irrumpiera en la cultura popular y en la terminología clínica informal. Cosa que ocurrió a partir de la década de 1980. A pesar de su inmensa popularidad y la cantidad de estudios que pueden encontrarse el término aun no se encuentra como una entidad formal dentro de los distintos clasificadores diagnósticos.


Básicamente el problema radica en que, a pesar de la existencia de un gran número de investigaciones, los resultados siguen sin ser concluyentes. Ello ocurre porque la codependencia parece tener una textura muy cambiante, como si de un camaleón se tratase. Recordemos que, además de los factores personales, las diferencias del entorno y la cultura podrían contribuir a ello.


Sin embargo, algún consenso hemos encontrado. En relación con su definición, algunas revisiones resaltan cuatro elementos que son comunes en las distintas teorías que lo han abordado: 1) poner el foco en el otro; 2) autosacrificio; 3) control interpersonal excesivo y 4) restricción emocional.


La codependencia vista desde dentro: un estudio fenomenológico estupendo.

Recuerdo que cuando encaraba la preparación de mi proyecto doctoral hace ya bastantes años, había leído muchas revisiones y metaanálisis sobre el fracaso de las dietas, pero ninguno de estos estudios me dejó tan claro el problema como un análisis cualitativo de las vivencias de cinco personas que constantemente fracasaban en sus intentos de bajar y mantener el peso alcanzado.


A este tipo de estudios capaces de extraer los elementos esencias de un problema desde las vivencias de aquellos que lo padecen se le conoce como análisis fenomenológico interpretativo. Por suerte, en 2018 vio la luz en el International Journal of Mental Health and Addiction lo que parece ser el primer estudio que usa esta metodología en el tema de la codependencia.


Los autores analizaron las vivencias de ocho miembros de distintas confraternidades de ayuda mutua enfocadas en la codependencia, cinco mujeres y tres hombres. Los resultados mostraron cuatro núcleos temáticos que ilustraban las distintas vivencias de los participantes. Propongo analizarlos de uno en uno.


Se siente como algo real y tangible, capaz de explicarlo todo


Esto es algo en lo que todos los participantes coincidieron. La codependencia se experimenta como un problema real y tangible, a la vez que un elemento medular de su forma de vida. Sentían que tenían un problema, pero nada parecía poder explicar su malestar hasta encontrar este concepto.


Reconocen que no fue una tarea fácil aceptarlo y ver cómo sus vidas quedaban reflejadas dentro de este encuadre. Más bien señalan que fueron descubrimientos graduales, de tipo paso a paso, mediante los cuales toda su experiencia y problemas comenzaba a tener sentido.


Un elemento que debo resaltar es que no se observó que el hecho de que una persona se identifique como codependiente acarrease algún tipo de estigma, al menos para los participantes de este estudio. Todo lo contrario, este concepto les ofrecía un sentido a sus problemas y una esperanza de que hay una salida.


El Yo-camaleónico que se camufla


También fue unánime el hecho de señalar dificultades con el autoconcepto, de conectar uno mismo y sus propias necesidades, valores o deseos. Una de las participantes lo identificaba con ser “como el camaleón […] tratando de encajar en cada situación en lugar de permitirme ser como soy”.


En este sentido, narraban sus infructuosos intentos por sentirse queridos, encontrar su lugar y ser aceptados como fuente de retroalimentación de su autoestima. Refirieron que en este proceso se perdieron de vista a sí mismos, quedando atrapados en roles pasivos y subordinados a la voluntad de sus seres queridos.


Uno de ellos expresaba que “solía permanecer en relaciones desiguales, poco placenteras y nada saludables”, descrito como si fuera un deber, tarea que “Dios le ha dado”.

…como en un balancín, un sube y baja constante.


Creo que el título del epígrafe es bastante ilustrativo para comprender la falta de control y a la vez, la necesidad de tenerlo. Revela una profunda percepción de falta de estabilidad interior. Mejor dejo que lo describa uno de los participantes en el siguiente párrafo.


“Tal vez (mi vida) es un sube y baja […] Puedo pasar del autocuidado a la autoprivación […] Y no es muy consistente […] si empujo y pongo demasiado peso en un extremo, ya sabes, me siento muy fuera de control...” Se trata, como puede apreciarse, de un desequilibrio muy negativo que implica una sensación de dualidad, se siente como estar divididos.


Apego inseguro y problemas en la infancia


La atribución de muchos de sus problemas a sus experiencias con sus padres durante la infancia es el último de los núcleos relacionados con la codependencia referidos por los participantes en el estudio. Todos eran perfectamente capaces de analizar la conexión de sus vivencias durante la infancia con sus problemas actuales.


Era común una percepción negativa de haber sido criados en ambientes familiares donde experimentaron formas de excesivo control, críticas y perfeccionismo por parte de sus padres. Referían una dinámica interpersonal que calificaban de paradójica. Por un lado, una excesiva rigidez y control y, por otro, falta de apoyo emocional.


Resulta cuanto menos curioso, el acuerdo de la mayoría, al identificar la figura paterna como física o emocionalmente ausente. La siguiente frase de uno de los participantes puede ser un buen ejemplo: “mi padre, que era bastante pasivo, en realidad a menudo bastante ausente, trabajaba, a veces trabajaba por la noche, a veces trabajaba los fines de semana... no el hombre de la casa... mi madre lo mandaba, mi madre dirigía la casa”.


A modo de conclusión


La codependencia es un concepto complejo, controvertido e interesante que emergió a inicios de los años 40 del siglo XX.

De forma general, no se concibe el bienestar propio desligado del bienestar del otro. La persona que la padece no puede permitirse “estar bien” si el otro “está mal”.

La vivencia interna de la codependencia parece estar sostenida sobre cuatro temas básicos.

1. Se siente como algo real y tangible, capaz de explicarlo todo.

2. Ser como un camaleón que se camufla, en lugar de mostrarse realmente a sí mismo.

3. Falta de estabilidad interior y exceso de control como el sube y baja de un balancín.

4. Apego inseguro y problemas en la infancia.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.



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