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James Bond: Licencia para Beber

Actualizado: 5 sept 2023




El abuso del alcohol podría guardar relación con nada menos que el 4% de todas las muertes a nivel global. Eso por no hablar de los tres millones de personas que mueren cada año, como causa directa de haberlo consumido.

Sin embargo, el consumo de alcohol se promueve como fuente de ocio y distracción. En el cine, beber en exceso también puede venderse como algo positivo o glamoroso en películas muy taquilleras.

Puede ser que muchos no sepan de qué va la trama de pelis tan premiadas como Días de Vino y Rosas, Adiós a las Vegas o 28 Días; pero seguro que les sonarán bastante más Casino Royale, Spectre o Sin Tiempo para Morir. Estas son algunas películas de la inagotable franquicia de James Bond.

Si de combinar en una producción cinematográfica altas dosis de alcohol y glamur se trata, James Bond podría ser el ejemplo ideal. Hay otros muchos patrones negativos que se perpetúan con este tipo de películas, pero para este post solo me detendré en este par.

Con su copa de Martini “agitado no mezclado”, este súper espía aparece como un canalla encantador capaz de ligarse a todo lo que se le pone delante o enredarse en una pelea sin apenas despeinarse o que se le descoloque la pajarita del esmoquin.

También puede perseguir a los villanos o escapar con mucha elegancia en su Aston Martin, así como saltando de un edificio, tren o avión. Algunas veces hace todo eso y vuelve para retomar su copa donde la dejó. ¡Quién no desearía imitar ese modelo!

Esta relación aparentemente funcional de James Bond con el alcohol despertó el interés de tres investigadores que se dedicaron a registrar cuánto alcohol llegaba a beber y cómo podría influir en su desempeño. No es una broma, ni tampoco el primer estudio sobre el tema, como se puede ver debajo.

¿Cuánto alcohol bebe James Bond?

En diciembre de 2013 se publicaba un inusual artículo científico sobre el tema en el British Medical Journal (BMJ). A los autores les llamó la atención que pudiera tener un desempeño tan bueno, combinado con lo que les parecía un consumo elevado y crónico de alcohol.

Otros análisis sobre consumo de Bond han examinado los tipos de alcohol que ha bebido y la cantidad total de tragos, pero nunca han estudiado la cantidad de unidades de alcohol que esto representa y los efectos potenciales para la salud. Para ello leyeron los 14 libros originales de Ian Flemming.

Establecieron la unidad de alcohol en 10 ml que es la medida estándar en el Reino Unido y a partir de ahí comenzaron a contar tomando en cuenta la cronología de cada relato. En total se pudieron contar 124 días, de los cuales Bond no pudo consumir en 36 por situaciones externas ajenas a él (hospitalizaciones, encarcelamientos, etc.).

Los resultados revelaron que, sin la presencia de factores externos que le impidieran beber, su consumo se elevaba a 92 unidades de alcohol cada semana. Es una cifra muy elevada si tomamos en consideración que la cantidad de alcohol recomendada en ese período de tiempo no debería superar las 21 unidades semanales, según los estándares del Reino Unido.

La cantidad de alcohol consumida por Bond supera los 60g/día, lo que le haría mejor candidato para ingresar en la Clínica Recal para el Tratamiento de las Adicciones que para estar al servicio de SM La Reina en el MI6.

Sería más fácil que lo matara la cirrosis o algunos tipos de cáncer que los elaborados planes de sus enemigos. Además de todos los síntomas clásicos asociados al alcoholismo, podría padecer una fuerte depresión, probablemente acompañada de una disfunción eréctil.

¿Podría haber estado charlando tranquilamente con Goldfinger (dedos de oro) y luego conducir tranquilamente a casa tras haber consumido 18 unidades de alcohol? [Quizás la peli debió titularse Goldliver (hígado de oro)] ¿Habrían tenido las 40 unidades de alcohol consumidas en Casino Royale algo que ver con el accidente que el personaje tuvo durante una persecución a alta velocidad que realizó después de consumirlas?

“Goldliver”: el espía con el hígado de oro.

Los autores observaron una disminución del consumo en momentos puntuales, pero todo esto se fue a la borda tras la muerte de su mujer, si mal no recuerdo recién casados, en Al Servicio Secreto de Su Majestad.

Quizás debido a ello, afirman que su consumo alcanzó un pico en Quantum of Solace antes de volver a sus niveles normales para enfrentarse a El Hombre de la Pistola de Oro. Aunque en este post realizo los enlaces a las pelis, debo recordar que los autores del artículo van siguiendo la cronología de los libros.

Debo decir que fue una lectura exhaustiva la que hicieron. También fueron capaces de responder un cuestionario que mide la dependencia al alcohol apoyándose en aquello que Bond ha admitido explícitamente sobre su propio consumo.

En Operación Trueno, reconoce que su consumo de alcohol es alto y se siente mejor bebiendo menos. También admite beber remedios para la resaca a la mañana siguiente.

Aún más, en varias pelis su forma de beber es cuestionada por su jefe “M”. Ello es un indicador de que su consumo excesivo es evidente para sus compañeros de trabajo. Los autores llegan a la simpática conclusión que Bond quería que los camareros agitaran su Martini, porque él lo hubiera mezclado, debido los temblores de sus manos como síntoma de su alcoholismo.

Otro estudio posterior encontró resultados similares, pero en esta ocasión revisando las 24 películas realizadas desde 1962 hasta 2015. El nivel de alcohol en sangre fue estimado en 0.36 g/dL, cantidad que puede considerarse letal para algunas personas.

La conclusión es contundente, pero simpática y aleccionadora: “James Bond tiene un grave problema crónico con el alcohol. Debería considerar buscar ayuda profesional y encontrar otras estrategias para manejar el estrés en el trabajo.”

Después de la última peli parece que ha muerto, perdón por destripar, pero como la saga parece infinita intuyo que volverá. Así que, como los autores del último estudio, le animo a contactar con la Clínica Recal para el Tratamiento de las Adicciones para pedir ayuda.

Un pequeño experimento observacional.

Bromas aparte, en la vida cotidiana existen muchos factores que pueden hacer que se normalice el consumo de alcohol y otras drogas. Uno de ellos puede ser la representación que se da en las películas al consumo de alcohol, como bien dije al inicio del post. Propongo analizar su efecto a través de los resultados de un pequeño experimento observacional.

Hace más de 10 años se publicó en Addiction un estudio sobre los efectos de la representación del consumo de alcohol en las películas. La idea era analizar los efectos de cómo se representaba el consumo de alcohol en las películas sobre el consumo real de alcohol de un grupo de jóvenes de 18-29 años.

Un grupo vio una peli donde se bebía mucho alcohol y tenía una buena representación y el otro grupo todo lo contario. En el grupo que vio la peli donde se bebía alcohol el consumo real de alcohol aumentó significativamente sobre el otro grupo. También se detectó un efecto relacionado con el género, pues eran los hombres quienes tendían a beber más durante la proyección de dicha película.

A modo de conclusión, como bien se señaló en una réplica posterior al artículo principal sobre el que baso este post, plantea cuestiones cruciales por muy excéntrico que pueda parecer. A mi juicio, la más relevante es la influencia de las representaciones literarias y cinematográficas de los héroes populares y sus hábitos de consumo de alcohol, sobre la conducta y el consumo de alcohol de los espectadores en su vida cotidiana.

¡Feliz semana!


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