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Fentanilo + Cocaína = Muerte




Hace unos días leía en las noticias que 23 personas fallecieron en Argentina en muy breve período de tiempo por consumo de cocaína adulterada. ¡La mitad de ellos ni siquiera pudo llegar al hospital! En ese país el consumo de cocaína se ha duplicado en los últimos 7 años.


Todo ocurrió demasiado rápido para estas personas que no llegaban a los 40 años y vivían en uno de los barrios más pobres de Argentina. Compraron y consumieron un producto que creían que era cocaína. Las historias ponen los pelos de punta, sobre todo la de un niño de 4 años que, solo en casa, intentaba desesperadamente despertar a su papá.


Por la presentación de los casos, los especialistas supusieron que las personas habían consumido un opioide pensando que era cocaína o una mezcla de ambos. ¡Cuánta razón tenían! Aunque los fallecimientos no estuvieron directamente causados por el consumo de cocaína, pero sí los causó el producto que compraron buscando esta sustancia.


Como consecuencia de estos dramáticos sucesos, el Ministerio de Salud de ese país rápidamente envió una alerta epidemiológica para toda la zona. Adicionalmente, otras informaciones oficiales revelan que existen razones para pensar que toda esta tragedia es ocasionada por la mezcla de la cocaína con el fentanilo.


Un subidón barato, potente y letal


En septiembre de 2021 el diario The New York Times publicaba un artículo donde se alertaba de un cambio de tendencia muy peligroso en el mercado callejero de las drogas. Las continuas llamadas a los servicios de emergencia por las continuas sobredosis en un solo condado de la ciudad, se extendieron durante tres días durante el mes de agosto de ese año y encendieron la voz de alarma.


Este episodio dejó un saldo de seis muertes de personas entre 25-40 años, en un condado muy castigado por el consumo de drogas en la última década: ¡3000 muertes por sobredosis! Los informes oficiales permitieron establecer dos importantes diferencias.


En primer lugar, en esta ocasión la causa de las muertes se debió a la mezcla de cocaína con fentanilo. La segunda diferencia es que el perfil de los fallecidos no era de adictos, sino de consumidores recreativos. Es decir, gente con una vida bastante funcional.


Debo señalar que la rapidez con la que se identificó el problema y la preparación de los equipos de emergencia evitó muchas más muertes. Una de mis preocupaciones siempre ha sido la alta permisividad social hacia el consumo recreativo, en un área donde la diversión suele costar tan cara.


Solamente en esta ciudad la cantidad muertes causadas por esta combinación de drogas se ha multiplicado por diez. En 2017 la cifra apenas se acercaba a 20 y en 2019 llegaba a los 200. ¿Qué factores pueden explicar este incremento?


Una droga muy accesible


Las causas que han llevado a este cambio de tendencia revelan una interesante contradicción. ¡El acceso al fentanilo es más fácil y barato que el acceso a la cocaína! Ello se debe a que la cocaína es una sustancia ilegal y por tanto es perseguida desde la cadena de producción y distribución, pero no ocurre lo mismo con el fentanilo.


El fentanilo es un opioide de prescripción médica y por tanto su producción y distribución es completamente legal. La cosa se tuerce cuando se usa con fines ajenos a aquel para el que fue diseñado.


Sin embargo, aunque se pretende hacer ver que el problema no es el producto sino el abuso, no siempre “la culpa es del adicto”. Mucho tienen que ver las agresivas y poco éticas estrategias de ventas de muchas compañías farmacéuticas.


De hecho, en el propio artículo se relata que el estado de Nueva York logró un acuerdo judicial con los proveedores y distribuidores de opioides por 1000 millones de dólares para mitigar los daños causados por su papel en esta pandemia.


Los datos de los diversos Centros para el Control y Prevención de las enfermedades en los Estados Unidos reportaron en 2020 un incremento de fallecimientos por sobredosis del 30% con respecto al 2019. El incremento en porcentaje ya resulta de escándalo, pero si decimos que estamos hablando de 100 000 vidas truncadas quizás sea más ilustrativo.


¡50 veces más potente que la heroína!


El fentanilo es un fármaco con el que se debe tener bastante cuidado. ¡Es 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más potente que la morfina! Este incremento también se tiene en cuenta al analizar los riesgos y peligros de un uso fuera de la supervisión de los profesionales sanitarios debidamente cualificados.


Todavía recuerdo un caso que atendimos en la Clínica Recal por adicción a esta sustancia únicamente. Lo que más me impresionó fue lo largo, difícil y delicado del proceso de retirada de parches hasta lograr la abstinencia, siempre realizado bajo indicaciones y seguimiento del equipo médico.


En 2018 se publicaba una pequeña revisión sobre este tema en Drug Testing and Analysis, que analizó el uso indebido de los parches de fentanilo (fumado) en una serie de casos en Dinamarca. Más de la mitad de los casos reportaban fumarlo a diario. Por supuesto, la mayoría también mostraba un patrón de policonsumo. Tanto la desintoxicación como el seguimiento se tornaban procesos bastante complejos.


El tema de los riesgos de la mezcla de ambas drogas o el consumo de fentanilos en consumidores habituales de cocaína tampoco han pasado desapercibidos para la comunidad científica. El año pasado se publicaba en Drug Abuse un artículo que analizaba los riesgos sobredosis por consumo de opioides en consumidores de cocaína.


Carfentanilo, un medicamento para dormir elefantes


En relación con las 24 muertes ocurridas en Argentina, la sustancia que se mezcló con la cocaína fue carfentanilo. Si de rizar el rizo se trata, este es un opioide 100 veces más potente que el fentanilo. Es una sustancia se usa para dormir animales grandes como osos o elefantes.


Tras el consumo de esta sustancia, resulta comprensible por qué murieron de inmediato, sin que los servicios de emergencia pudieran hacer nada por ellos. Esta sustancia no solo es un riesgo para el que la consume sino para el auxilia o investiga. Puede ser letal con solo tocarlo, dado que se absorbe por la piel.


Recuerdo aquellas pelis donde los detectives jugaban o directamente probaban las sustancias para determinar de qué se trataba. Además de no ser poco ético, mala praxis y nada educativo, debemos ahora añadir “letal”. Por suerte llegaron las series de CSI con todo el equipamiento científico que mostraban que no es necesario probar las sustancias que se incautan.


A modo de conclusión


Aunque venta de cocaína adulterada con opioides es una práctica ilegal conocida, introducir el fentanilo en la mezcla deriva en importantes riesgos.

Aunque los casos expuestos son extremos, las muertes por sobredosis son una triste realidad que se cobra 150.000 vidas cada año. Este número podría incrementarse si se generaliza la mezcla con fentanilo y sobre todo con carfentanilo.


Un elemento que no debemos pasar por alto es que muchas personas que fallecieron eran consumidores ocasionales. Es decir, hacían un uso “recreativo” de la sustancia. Ello nos debería hacer revisar la tolerancia que como sociedad se muestra con el llamado consumo recreativo.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.

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