top of page

¿Existe la adicción a Facebook?


Facebook es una de las más importantes redes sociales y cuenta más de 1000 millones de usuarios en todo el mundo. Los términos como “te he enviado una solicitud de amistad en Facebook” o “he visto tu perfil en Facebook” forman parte del lenguaje cotidiano para numerosas personas. La relevancia de esta red podría hacer cambiar la máxima cartesiana de “pienso, luego existo” a “tengo un perfil en Facebook, luego existo”. Por eso nos preguntamos lo siguiente: ¿Existe la adicción a Facebook?


Hoy día se presta bastante atención a lo que pasa en las redes sociales. Desde empleadores hasta gobiernos están atentos a lo que sucede en ellas. Unos para ver el perfil de una persona que aplica para un trabajo y otros para conceder una VISA, entre otros asuntos. De hecho, estoy seguro de que este post será compartido en varias redes sociales, pues se realiza con fines de divulgación científica.


Usuarios de Facebook

Como usuario de Facebook reconozco que ha sido una experiencia fabulosa conectar con montones de amigos con los que, de otra forma, sería difícil mantener el contacto. He visto, reaccionado y comentado sus publicaciones al igual que me resultan estimulantes las reacciones y comentarios que obtengo a las propias.


Sin embargo, hace ya más de seis meses y con casi 5000 “amigos” (que es el máximo permitido por esta red), decidí darme de baja y borrar mi perfil. Reconozco que puede ser una decisión algo radical, pero me percaté de que gran parte de mi día comenzaba a girar en torno a lo que ahí pasaba. Y no solo mirando las publicaciones de mis “amigos”, sino que comenzaba a estar demasiado pendiente (al menos para mi gusto) de las reacciones de los demás a las mías.


Durante muchos años solo revisaba la página desde Internet en un ordenador, pero hace algunos meses me descargué la App en el móvil. Este envío de notificaciones en tiempo real hacía que me interesara y pensara aún más en la red. En fin, como dicen que prevenir es mejor que curar he decidido prescindir de Facebook temporalmente.


Experimentación, uso, abuso y dependencia.

Siendo gentil conmigo mismo, creo que mi historia con Facebook no llega hasta el abuso, pero aquí está el sesgo de mi propia distorsión y autoindulgencia. Si analizamos esta relación con los criterios de adicción, yo ya había aumentado el tiempo de conexión y mi facilidad de acceso al descargar la App. Me enviaba constantes notificaciones de lo que sucedía “ahí dentro”. Esto puede interpretarse como incremento de los criterios de tolerancia.


Al darme de baja pude experimentar los criterios de abstinencia, pues los primeros días me sentía algo “vacío” sin las notificaciones o ver las publicaciones de mis “amigos”. Por cierto, a la mayor parte de estos “amigos” no los conozco personalmente y nunca he tenido una relación personal de amistad “cara a cara”.

No hay más indicadores diagnósticos de daño a la salud y en otras esferas de desempeño de mi vida cotidiana. Y aunque mi relación con las redes sociales puede tener una justificación, dado que escribo posts como éste, viene a mi mente la analogía con pacientes que he atendido en la Clínica Recal para el Tratamiento de Adicciones que padecen alcoholismo y trabajan como barman.


Lo interesante es que esta red me dió un plazo de un mes para reactivar mi perfil. Luego de vencer ese plazo, ateniéndome lo que dicen los Términos y Condiciones, fui “eliminado”. No obstante, debo reconocer que durante este mes me he dado muchas explicaciones convincentes (pero falsas) acerca de por qué no debería darme de baja. Como dije al inicio del post, ya han pasado más de seis meses desde entonces y, a decir verdad, me da pereza volver.


Ante esta experiencia en primera persona me han surgido algunas preguntas. ¿Puede Facebook ser adictivo? ¿Qué rasgos de personalidad ponen en riesgo la capacidad de autocontrolar su uso? ¿Qué es lo que activa el sistema de recompensa para que esta conducta se mantenga? ¿Existe investigaciones científicas en esta área?


Adicción a Facebook y dificultades en el autocontrol: la impulsividad es la clave

Bajo este título fue publicado este año un estudio en Psyquiatric Quaterly que exploró las dimensiones de la adicción a Facebook en más de 200 usuarios de esta red. Los resultados revelaron que una elevada impulsividad, entendida como una de las dimensiones del autocontrol, era un importante predictor de la adicción a Facebook.


De hecho, los investigadores determinaron que poseer elevados niveles de impulsividad como rasgo de la personalidad era un importante predictor de un uso disfuncional de esta red social. En esta, como en otras redes, el Like da un importante “chute” al sistema de recompensa.


Un Like es un indicador de reconocimiento que infla el Ego y, al igual que funciona para otras sustancias cuando se ha perdido el sano juicio, “uno es demasiado y muchos no son suficientes”. Se vive y se muere (e incluso se paga) para obtener un Like en las redes sociales.


Otro criterio de adicción encontrado es el número de horas que se dedica a esta actividad, donde la media ronda las 20 horas semanales ¡media jornada de trabajo semanal!. Las personas con más criterios o riesgos eran precisamente aquellas que mayor cantidad de horas dedicaban a esta actividad. Es importante señalar que los investigadores diferencian el uso de Facebook desde la Web y desde la App.


El incremento del número de horas dedicadas a esta red social no solo puede ser interpretado como un incremento de los criterios de tolerancia, sino como daños en el área de las relaciones sociales. De hecho, se observó que las personas con criterios de adicción habían desplazado a esta red la mayor parte de sus interacciones sociales. En este punto señalan que el uso de Facebook desde la App constituye un importante predictor.


Soy lo que ves en mi perfil

Recuerdo un chiste (que vi en Facebook), que alentaba a los usuarios que pusieran fotos reales y actualizadas porque si un día alguno desapareciera en la vida real y la policía decidiera usar las fotos que “sube” lo más probable es que nunca le encuentren. La imagen es un tema añadido a los criterios de riesgo.


Esta red se convierte en el medio ideal para ser visto de la forma que deseamos y no en la que realmente somos. Quizás debido a ello, solo vemos fotos perfectas con paseos, familias o vacaciones perfectas, por solo citar algunas de las escenas más relevantes que suelen mostrarse.


Desde un punto de vista de género los investigadores señalan que las mujeres pueden ser una población más vulnerable que los hombres. Ello se debe a que muestran un mayor nivel de implicación en esta red, con un mayor número de reacciones, comentarios o mensajes.


Más allá de los problemas de autocontrol

Otro estudio publicado este mismo año en Behaviour and Information Technology señala que, para entender el uso problemático de Facebook deben analizarse el rol de otras variables de personalidad. La relación directa más relevante se encontró también en rasgos como la extroversión y el neuroticismo. También se observó que eran precisamente aquellos individuos con puntuaciones bajas en conciencia y apertura a la experiencia las que más tiempo pasaban en Facebook.

Si ambos resultados se analizan en conjunto, podríamos sugerir que estas personas hacen un uso de esta red como medio para incrementar la propia estima y gestionar emociones negativas. Quizás sea más fácil para ellos expresar en esta red sus necesidades y preferencias, que lo que supone hacerlo en una interacción real.


Este estudio también logró relacionar los indicadores de adicción a Facebook con criterios de daños a la salud física y social. En este punto vuelve a ser relevante la diferenciación entre la web y la App. Las facilidades que ofrece la App vuelven a ser señaladas como un importante factor riesgo para estas personas.

En este punto debo dejar claro que no se criminaliza la App de Facebook. Igual que no se criminalizan la venta de bebidas alcohólicas y tabaco. En lo que intento hacer énfasis es que hay un grupo de personas para los que su uso puede connotar riesgos de adicción.


A modo de conclusión

Facebook es una de las más influyentes redes sociales en todo el mundo. Permite a las personas estar conectadas y recuperar el contacto con amigos con los que de otra forma no tendríamos contacto. A su vez, permite la difusión y el intercambio de ideas, fotos y contenidos.


Sin embargo, más allá de los problemas de venta de datos o el cuestionamiento a la veracidad de las informaciones o el respeto a la privacidad que numerosos usuarios e instituciones han denunciado, el presente post presenta evidencia de los riesgos que supone para el desarrollo de una adicción comportamental.

Hay un grupo de personas en riesgo debido a la interacción del uso de esta red con determinados rasgos de su personalidad. Dentro de los cuales cabe destacar la impulsividad, el neuroticismo y la extraversión.


En este contexto, entender la relación de los criterios de tolerancia con la cantidad de horas que un usuario emplea y la vía por la que se conecta a esta red resulta fundamental. La evidencia ha mostrado que conectarse desde la App supone un mayor riesgo para estos usuarios.


Por último, debemos alertar sobre el peligro que supone el efecto de un Like sobre el sistema de recompensa de los usuarios, así como que desplacen la mayor parte de sus interacciones sociales dentro de esta red.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.


1 visualización0 comentarios
bottom of page