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Estrés y adicción: “tóxico”


Vivimos en la “era del estrés”. Frases como “estás estresado” o “me siento estresado”, parecen ser la explicación más común para dar nombre a un cúmulo de sensaciones y reacciones que se activan ante los retos de la vida cotidiana. En fin, es cada vez mayor el número personas que se encuentran estresadas.

Si entendemos que el estrés es la reacción del organismo para enfrentar un desafío, podremos comprender que añadir una Pandemia lo complica todo aún más. Las restricciones impuestas por la COVID-19 hacen que la situación para muchos sea desesperada, desde cualquier punto de vista.


El alcohol o las drogas son una vía muy frecuente para lidiar con el estrés. La persona acude a ellas como si fueran una solución mágica, debido a sus efectos. El problema es que este hechizo, como el de la Cenicienta, dura poco tiempo. A largo plazo, los riesgos siempre superan los beneficios y muchas personas corren el riesgo de quedar atrapadas en las garras de una adicción.


El estrés no es malo en sí mismo, la cuestión radica en cómo lo podemos afrontar. Dado que “la vida es un 10% de lo que ocurre y un 90% de cómo reacciono ante ello”, es importante conocer las formas en las que podemos reaccionar. En el caso que nos ocupa, la mayoría de los estudios coinciden en que existen dos formas de afrontarlo.


La primera radica en enfocarse en el problema para encontrar una solución. En este caso, el individuo se dirige a buscar soluciones que eliminen el agente estresor. Esta forma de afrontamiento es muy positiva cuando existe una solución o el individuo es capaz de encontrarla.


La segunda, por su parte, apunta hacia la emoción. En este caso las personas tratan de gestionar el impacto emocional que ocasiona el agente estresor. Esta forma de afrontamiento puede ser efectiva en aquellos casos en que el agente estresor no puede ser controlado por el sujeto que lo sufre.

Cada una de estas estrategias de afrontamiento solo es efectiva si se aplica correctamente al contexto. Intentar cambiar un agente estresor que escapa a mi control, puede ser tan inefectivo como enfocarme en mis emociones si la solución al problema está al alcance de mi mano.


¿Qué estrategia de afrontamiento al estrés prima en las adicciones?

Algunos estudios coinciden en señalar que, con independencia del contexto, el afrontamiento que prima en las adicciones es centrado en la emoción. Ello quiere decir que se busca la sustancia para provocar un cambio en el estado de ánimo o simplemente para anestesiar las emociones. En fin, la palabra clave es evitar.

Otros estudios, por su parte, coinciden en señalar que es menos probable que las personas que buscan estrategias activas, centradas en el problema, desarrollen una adicción. También se ha observado que es más probable que busquen ayuda o apoyo social para superar este problema.


Un estudio realizado hace algunos años, analizó el rol del estrés previo al inicio del consumo en un grupo de adictos a los opiáceos, así como las estrategias de afrontamiento que empleaban. Los investigadores incluyeron un grupo control compuesto por familiares o amigos, que hubiesen pasado por situaciones similares pero que no son adictos.

Los resultados revelaron un mayor reporte de eventos estresantes previos al inicio del consumo en los pacientes adictos. También se encontró que estos últimos tenían una menor capacidad de afrontar el estrés enfocándose activamente en la solución del problema.


Con respecto al afrontamiento centrado en la emoción, no se observaron diferencias significativas entre ambos grupos. De esta forma se concluye que una mayor exposición a eventos estresantes, unida a ineficaces estrategias de afrontamiento parecen jugar un importante rol en el desarrollo de la adicción a los opiáceos.


De forma similar a las drogas, el juego patológico también es considerado como una forma de escapar al estrés. Son numerosos los estudios que han podido establecer una relación entre los eventos estresantes en la infancia o en la edad adulta con el desarrollo de la ludopatía.


También se ha observado que mientras mayor es el estrés, con mayor frecuencia e intensidad se muestran los síntomas de esta enfermedad. Debido a ello, se ha declarado que el juego patológico debe ser foco de atención durante esta Pandemia de la COVID-19.


El rol del estrés en el tratamiento de las adicciones.

Muchas veces se pasa por alto el rol del estrés percibido al inicio de un tratamiento sobre sus resultados. Sobre todo, cuando suele estar mediado por un grupo de estados de ánimo o síntomas clínicos de depresión. El año pasado se publicó un estudio que longitudinal que permitió esclarecer el asunto.

Los investigadores realizaron un seguimiento de seis meses a un grupo de pacientes que habían recibido tratamiento para dejar el consumo de cocaína y opiáceos durante doce semanas. Los resultados revelaron que el nivel de estrés percibido al inicio del tratamiento solo era un buen predictor del abandono si estaba mediado por síntomas depresivos. Debido a ello, resulta tan importante brindar especial atención a la patología dual en el contexto de las adicciones.


¿Qué ocurre con las recaídas?

“Lo importante no es dejar de consumir, sino aprender a vivir sin consumir”, reza una frase que escucho con bastante frecuencia. El afrontamiento al estrés es un factor que no se debe pasar por alto en los planes de prevención de recaídas.

Recientemente se llevó a cabo un estudio acerca de la relación de los estilos de afrontamiento al estrés con las tasas de recaída en adictos a las metanfetaminas. Los resultados revelaron que las tasas de recaída eran significativamente mayores en aquellas personas que empleaban estilos afrontamiento inadecuados o inefectivos.


Otro estudio reveló que el craving (ansia por consumir), puede activarse tras una vivencia estresante en pacientes que siguieron un tratamiento con metadona durante 16 semanas.


Un resultado similar se observó tras un año de seguimiento a pacientes politoxicómanos, durante su etapa de postratamiento. En este caso, los niveles de malestar emocional se reducían significativamente en los primeros tres meses, tras el inicio de un tratamiento.


Dado que más de la mitad de los participantes experimentaron recaídas, los investigadores pudieron observar que estos cambios en el malestar emocional se encontraban mayormente explicados por los resultados de aquellos que podían mantener la abstinencia.


De hecho, esta reducción se mantenía hasta el año de seguimiento en estos pacientes. Por su parte, los resultados del grupo que recaía marchaban en dirección opuesta, los niveles de estrés retornaban a los de pretratamiento.

La gestión del estrés en la recuperación de las adicciones.


Dado que recuperarse es mucho más que dejar de consumir, es cambiar actos, hábitos y actitudes, la gestión del estrés en esta etapa supondrá un gran reto para el mantenimiento de las metas propuestas. A mi entender, la recuperación no es una promesa de que todo irá bien; sino la seguridad de que se podrán afrontar las diferentes situaciones y dificultades de la vida cotidiana en sobriedad y con sano juicio.


Al dejar de consumir la mayoría de las consecuencias del consumo permanecen: pérdida de empleo o negocios; miedo o desconfianza de la familia; estudios inconclusos; amistades distantes; entre otras muchas. El hecho de reinsertarse en la vida cotidiana supone un reto en sí mismo.


Debido a ello, el adicto en recuperación necesita construir redes de apoyo. En este sentido, la vinculación con los grupos de ayuda mutua de 12 Pasos puede resultar muy deseable. En un post anterior abordé tres “principios activos” que hacen de este recurso un útil complemento para cualquier intervención sanitara, a la vez que un gran apoyo para el adicto que busca la recuperación.


Si bien durante la Pandemia de la COVID-19 los grupos presenciales se han visto afectados, los grupos online se han multiplicado. Lo que en inicio fue una limitación para el contacto presencial, ha permitido llevar el mensaje de este programa a lugares donde no llegaba gracias a las nuevas tecnologías.


El efecto de estos grupos va mucho más allá de asistir a las reuniones. Viene dado por la implicación con el Programa de los 12 Pasos y el uso de las herramientas que propone. También provee la figura del Padrino/Madrina (miembro con mayor tiempo limpio y que ha realizado los 12 Pasos), que brinda su servicio de forma desinteresada al recién llegado.


Este programa promueve el desarrollo de un grupo de virtudes y fortalezas del carácter que son útiles herramientas para la gestión del estrés. Una máxima de inmersión recomendable es 90 días, 90 reuniones.


A modo de conclusión

El alcohol o las drogas son una vía muy frecuente para lidiar con el estrés. La mayoría de los estudios coinciden en que existen dos formas de afrontarlo, la primera es enforcarse en el problema y la segunda en la emoción.


El afrontamiento que prima en las adicciones es centrado en la emoción. Ello quiere decir que se busca la sustancia para provocar un cambio en el estado de ánimo o simplemente para anestesiar las emociones.


Muchas veces se pasa por alto el rol del estrés percibido al inicio de un tratamiento sobre los resultados finales. Su adecuada gestión es un factor muy importante para la prevención de recaídas y lograr una recuperación sostenida.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD

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