El rol de la familia en el tratamiento de las adicciones VS la recuperación del familiar




No son pocos los posts que he dedicado a analizar, por un lado, el rol de la familia en el tratamiento de las adicciones y, por otro, el proceso de recuperación que debe seguir un familiar de una persona que padece una adicción. A cualquiera que no conozca el tema podría parecerle que se trata de lo mismo, pero no es así.

Aunque ya lo he dicho en otras ocasiones creo que es bueno repasar las estadísticas. La toma de conciencia del problema por parte del familiar suele ser un proceso lento que suele tomar alrededor de dos años. A esto habría que sumar dos años más, que es lo que demoran en buscar ayuda. Algunos tardan menos y otros más, pero esta es la media calculada.


Si el proceso terminara aquí probablemente sería más sencillo, pero no es lo que suele ocurrir. Una vez que encuentran la ayuda, como se ha podido comprobar en los Grupos para Familias que sesionan en la Clínica Recal para el Tratamiento de Adicciones, comienza la siguiente etapa de este peculiar viaje.


Al llegar a estos grupos (especialmente concebidos para dar apoyo, información y recursos a los familiares de las personas que padecen la enfermedad de la adicción), muchos entienden el problema de aquel que padece la adicción, pero rara vez entienden el padecimiento propio. Hablan mucho sobre el otro, pero rara vez hablan sobre sí mismos o lo que sienten.


Es un proceso único que se vive subjetivamente como si fuesen dos momentos distintos. El primer momento es comprender el rol que se debe desempeñar durante el tratamiento del familiar adicto. El segundo momento comienza cuando se comprende que la codependencia es la “adicción” del familiar y se decide iniciar un proceso de recuperación personal.


El rol de la familia en el tratamiento de las adicciones


Buscar ayuda es un proceso que toma tiempo, por lo que entender el rol que el familiar debe desempeñar durante el período de tratamiento de las adicciones no tampoco una tarea sencilla. Si lo equiparamos a una materia o una asignatura diría que es sumamente exigente, pues no son pocas las ocasiones en que las tareas y desafíos comienzan mucho antes de que el adicto venza la negación y acepte ingresar en un centro de tratamiento.

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Obviamente, resulta muy difícil aprobar esta materia si no se comienza un proceso de recuperación paralelo, pero este tema lo desarrollaré en otro apartado. Si tomamos como referencia los casos que suelen atenderse en los Grupos para Familiares que sesionan en la Clínica Recal, la primera tarea de envergadura es retirar las redes que evitan que el familiar que padece la enfermedad de la adicción toque fondo.


En esta dirección se orientan las conductas que implicar no dar dinero, no pagar deudas o no ser parte de la trama de excusas que impiden al adicto enfrentar las consecuencias de sus actos. Se necesita mucho valor y apoyo para mantenerse firme con estos objetivos. Pero se ha visto que solo después de tocar algún fondo, es que la persona que padece la enfermedad de la adicción acepta que tiene un problema y se orienta a buscar ayuda.


Otro punto muy importante del rol de los familiares ocurre durante el tratamiento es colaborar con el equipo terapéutico para prevenir los abandonos. El tratamiento tiene muchos desafíos y el primero es vencer el deseo de consumo en un entorno seguro, es decir, donde no es posible consumir. Ello lleva que durante las primeras semanas el paciente esté buscando excusas para abandonar y si la familia no está preparada, se aprovechará de ello para “escapar”.


Una revisión muy reciente


El pasado año se publicaban los resultados de una revisión de 95 estudios realizados después del 2000 en el Journal of Social Work Practice in the Addictions. La mayor parte de los estudios se enfocaban en las adicciones a sustancias (43% alcohol y 48% otras), con poca evidencia sobre el abordaje del tema en las adicciones comportamentales. Una de las conclusiones que se necesita más integración de las familias en el tratamiento de los pacientes con ludopatía.


En este contexto, las intervenciones para familiares podían ser divididas en tres grandes categorías. El primer tipo de intervención se focaliza en las parejas, agrupando el 38% de los estudios analizados. El segundo tipo de intervención tenía un enfoque mixto, pues se trabajaba con las familias y la persona que padece la adicción a la vez (34% de los estudios). Por su parte, el tercer tipo de intervención se ocupaba exclusivamente de las familias (24% de los estudios). El porcentaje restante se enfocaba en aspectos más culturales de las dinámicas familiares.


Los resultados de la mayoría de estos estudios revelaron que resulta beneficioso involucrar a la familia en el tratamiento de las adicciones. Se observó una mejora en la dinámica de las relaciones, la satisfacción familiar y en la adquisición de nuevas habilidades de afrontamiento por parte de los familiares. De forma paralela, el familiar con la adicción experimentaba una disminución de su angustia y se reducían sus probabilidades de recaer.


Debo señalar que en la Clínica Recal se trabaja con Grupos para Familiares y existe un grupo semanal para familiares y pacientes. Los resultados de un estudio propio se mueven en la misma dirección de los referidos en la citada revisión.


La recuperación del familiar


Aunque en la práctica funciona como un continuo, desde un punto de vista teórico creo que es importante diferenciar el rol de la familia en la recuperación del paciente adicto del propio proceso de recuperación del familiar. En el primer caso, el foco sigue puesto en el otro, mientras que en el segundo el foco se pone en sí mismo.


La recuperación del familiar comienza cuando logra vencer su propia negación y reconocer que, aunque no se droga, también tiene un problema: la codependencia. De forma general no se concibe el bienestar propio desligado del bienestar del otro, no se puede estar “bien” si el otro está mal.


Recientemente fue llevado a cabo un estudio con 100 parejas de personas con adicción al alcohol y otras sustancias. Los resultados mostraron elevados niveles de codependencia en un alto porcentaje de las parejas, que se manifestaban en diferentes conductas.


Al iniciar el proceso de recuperación, estas personas deben aprender a gestionar sus sentimientos de culpa y derrumbar la distorsión que los lleva a concebir el amor ligado al sufrimiento y el sacrificio. Otro elemento distintivo radica en el intenso temor que sienten al rechazo y al abandono, razón por la cual se vuelven extremadamente vulnerables a las opiniones de las personas que le importan.

Todas estas dificultades las gestionan mediante el control, como forma de reducir la intensa angustia que sienten. Quizás por ello se dice que la persona codependiente es adicta al control.


El proceso de recuperación del familiar pasa por trabajar estas dificultades y aprender a poner límites a los demás y a sí mismo. Casi desde los inicios mismos de Alcohólicos Anónimos también se crearon redes de ayuda mutua para aquellos familiares que deseaban trabajar el programa de los 12 Pasos. Algunos estudios muestran que las personas que acuden a estos grupos tienen a seguir asistiendo y reportan obtener buenos resultados del programa.


No existe una fórmula mágica, pero al parecer, el hecho de conectar con otros que tienen problemas similares y que han podido encontrar herramienta para hacer frente a sus problemas es un elemento de gran peso.


A modo de resumen me gustaría señalar que, aunque buscar recursos para ayudar a un familiar que padece una adicción e iniciar un camino propio de recuperación suelen marchar en paralelo, se vivencian como dos procesos con objetivos diferentes. El primero se focaliza en el bienestar del otro y el segundo en el bienestar propio.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.



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