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El consumo de Marihuana: más contras que pros




Existen muchos mitos sobre el consumo de marihuana que fomentan una alta tolerancia familiar y/o social, unida a una baja percepción de riesgo. Uno de los principales argumentos del debate a favor de su legalización radica en sus potencialidades para uso médico.


En este punto resulta importante tener clara diferencia entre lo que es un medicamento y lo que son los “preparados del cannabis”. Los medicamentos han sido elaborados por laboratorios certificados y sus usos médicos son aprobados por las entidades reguladoras de cada país. No ocurre lo mismo con otros “preparados del cannabis”.


Los opioides son medicamentos de prescripción y no por ello se ha podido evitar la epidemia asociada a su uso prescrito y no prescrito por profesionales. Un buen ejemplo de ello es el caso del OxyContin, que tan bien expuesto quedó en la miniserie Dopesick.


El uso recreativo de la marihuana (y del hachís) no para de crecer: ¡La cifra ronda y podría exceder los 200 millones de consumidores en todo el mundo!


De éstos, alrededor de 80 millones se encuentran en un rango de edad entre los 18-25 años. Hablamos de adultos jóvenes con cerebros en desarrollo. ¡Qué decir de los adolescentes! El efecto de THC (tetrahidrocannabinol) sobre su ecosistema de recepción en el cerebro de los jóvenes quizás no ha sido tomado en cuenta todo lo que se debería.


El efecto del cannabis sobre estas etapas del desarrollo puede ser tremendo. ¿Por qué ocurre estos? Pues porque los receptores de esta sustancia tienen una fuerte presencia en las regiones frontal y límbica del cerebro donde se regulan nada menos que los mecanismos de la memoria, el aprendizaje, la motivación y la recompensa.


Como siempre, me gusta apoyar mis argumentos en la evidencia científica. En esta ocasión he encontrado un grupo de estudios recientes que me gustaría comentar. Comenzaré por el primero de ellos, donde un grupo de investigadores ponen a prueba los efectos del cannabis sobre el desempeño cognitivo, usando un interesante diseño.


Efectos del cannabis sobre el desempeño cognitivo


El pasado año fue publicado un estudio en The Journal of Psychopharmacology para evaluar el efecto del cannabis sobre la memoria, las funciones ejecutivas y la toma de decisiones. Para ello, los investigadores aplicaron una batería de pruebas neuropsicológicas a un grupo de jóvenes que padecen un trastorno por consumo de cannabis y a otro de jóvenes que nunca han consumido o lo han hecho muy ocasionalmente.


A aquellos que presentaban el diagnóstico de trastorno por dependencia de cannabis se les exigía estar “limpios” el día que se realizaba la batería de pruebas. El primer resultado de interés es que los consumidores de cannabis tenían un peor desempeño en las pruebas que medían la memoria.


En relación con las funciones ejecutivas, aunque no se observaron diferencias globales entre ambos grupos, las afectaciones parecen estar más relacionadas con la edad a la que se inicia el consumo. Mientras más temprano sea el inicio, mayor probabilidad existe de que se vean afectadas.


De igual forma se registraron algunas diferencias para la calidad de la toma de decisiones, que también parece estar relacionada con la edad de inicio y la progresión del consumo. Sin embargo, no se observaron diferencias sobre el tiempo empleado para la toma de decisiones.


Otros estudios han detectado que estos problemas tienen una distribución que es sensible al género de los participantes. En los hombres suelen predominar afectaciones sobre la memoria y el reconocimiento de objetos, mientras que en las mujeres tienden a tener más problemas en la atención y las funciones ejecutivas.


¿Qué ocurre con la motivación?


La motivación puede ser definida la fuerza que nos empuja a alcanzar una o varias metas. De forma general se puede dividir en extrínseca, cuando viene de fuera o intrínseca, cuando nace de reportes internos. También puede estar orientada a obtener una recompensa o evitar un castigo.


Existen distintos tipos de objetivos a alcanzar que compiten entre sí y a veces se contraponen, como puede ser pasarse la noche fumando porros y llegar temprano al trabajo, la clase o a una cita. Por lo general, prevalecerá aquel que mayor fuerza motivacional genere para activar una conducta u otra.


La cuestión es que se ha observado que el consumo crónico de marihuana tiene efectos adversos sobre la motivación, sobre todo en los consumidores más jóvenes. Se ha observado que tiende a reducir el valor de la recompensa, que se obtiene tras haber ejecutado exitosamente una conducta.


El efecto del cannabis sobre la motivación también se evidencia al analizar la apatía o la anhedonia. Dos estados donde se observa una merma notable de la motivación y también, en grados extremos, su ausencia.


Un reciente estudio, publicado en el International Journal of Neuropsychopharmacology, evaluó los niveles de apatía y anhedonia en consumidores de marihuana antes, durante y después del confinamiento de la COVID-19. Se aplicaron varios instrumentos de evaluación psicológica a 200 adolescentes consumidores regulares de cannabis y 172 no consumidores o que mostraban un patrón de consumo esporádico.


Los resultados revelaron que los adolescentes consumidores mostraban unos indicadores de apatía y anhedonia significativamente superiores a los de sus controles que no mostraban el mismo patrón de consumo. Resultó interesante que el efecto del confinamiento contribuyó a elevar los niveles de apatía y anhedonia de los no consumidores; sin embargo, el incremento de estos mismos estados en los adolescentes consumidores apenas mostró cambios con respecto a la etapa precedente.


La interpretación que voy a hacer a continuación sobre estos datos es especulativa y personal. Al parecer el confinamiento tuvo efectos notables sobre la motivación en los adolescentes que no son consumidores de cannabis, elevando una elevación en los niveles de apatía y anhedonia que no se observaron en los consumidores regulares, que venían con estos niveles elevados desde antes.


Por tanto, me permitiré la licencia de sugerir que el consumo regular de cannabis mantiene “confinada” la mente de los adolescentes, mediante el secuestro de la motivación por realizar aquellas actividades gratificantes de la vida cotidiana. Esto, como puede resultar obvio para muchos, puede tener devastadoras consecuencias al llegar a la etapa adulta.


Más brotes psicóticos


Otro de los problemas que se observan en las urgencias son los brotes psicóticos asociados al consumo de cannabis. Aunque existen varias hipótesis que señalan como “sospechosos habituales” a la dopamina y el glutamato, realmente se conoce poco acerca del por qué el consumo de cannabis se relaciona con este tipo de brote psicótico.


Hace apenas un año se publicó en Neuropsychopharmacology un interesante estudio que analizó la asociación entre la edad de inicio del consumo del cannabis y la aparición de estos brotes psicóticos. Los investigadores evaluaron exhaustivamente a más de 100 consumidores de cannabis que habían tenido un brote psicótico reciente.


Los investigadores llegaron a la conclusión de que el inicio temprano del consumo de cannabis perturba la trayectoria del desarrollo de ciertas redes cerebrales estructurales, como la materia gris, de una manera que incrementa el riesgo de sufrir episodios psicóticos más adelante en la vida.


Daños en las estructuras y funciones cerebrales


En noviembre del año pasado, la misma revista publicó una revisión de más de 90 estudios relacionados con el tema, que analizaban los resultados de casi 10.000 adolescentes y jóvenes. Los resultados proporcionaron evidencia de diversas alteraciones funcionales y estructurales en determinadas regiones cerebrales y cerebelosa de los adolescentes consumidores de cannabis.

A modo de conclusión me gustaría señalar que, aunque considero que el uso medicinal del cannabis puede ser de ayuda para un gran número de personas que padecen determinadas enfermedades, no debe usarse para otras aplicaciones a problemas menos específicos. Para estas personas hay que desarrollar más medicamentos y menos “preparados”.


Por otra parte, el debate sobre la legalización del uso médico en determinadas patologías no debe usarse para minimizar los riesgos que supone el uso recreativo de esta sustancia para los adolescentes y jóvenes. Los efectos del cannabis sobre los mecanismos de la memoria, el aprendizaje, la motivación y la recompensa están más relacionados con factores como la edad de inicio y la regularidad del consumo que con el hecho de si se desarrolla o no un trastorno por dependencia.


Existen al menos 80 millones de jóvenes que están en riesgo. ¿De verdad los beneficios del consumo recreativo de cannabis en la adolescencia y juventud compensan todos los riesgos que se han descrito en este post? Yo he sacado mi conclusión. Ahora toca que tú saques la tuya.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.

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