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Depresión y adicción: paraíso perdido


La depresión es un trastorno mental que se reporta con bastante frecuencia. Según datos de la OMS, podría afectar a más de 300 millones de personas en todo el mundo. Por ello, la depresión y la adicción pueden ser el paraíso perdido. Suele ser más reportada por mujeres que por hombres y es la principal causa de discapacidad.


Debo señalar que no es lo mismo la depresión que la tristeza. La tristeza es una emoción primaria y suele ser funcional en muchas ocasiones. Estar triste no significa estar deprimido. A los que quieran comprender mejor los elementos funcionales de la tristeza les sugiero que vean Del Revés.


Aunque existen varios trastornos y formas de presentación clínica, la depresión se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida del interés o placer, sentimientos de culpa, falta de autoestima, trastornos del sueño, del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. Es una patología que puede presentarse de forma simultánea con otras enfermedades mentales, entre las que destacan las adicciones.


En un post anterior hacía referencia al problema que representa la presencia de una patología dual en el contexto de las adicciones. Solo para recordar, se trata de la presencia combinada de una adicción con otro trastorno mental. También señalaba que el riesgo de padecer una adicción se multiplica por cinco en las personas con patología dual.


Propongo al lector que nos enfoquemos en la relación que existe entre la depresión y las adicciones. Abordaré la influencia de la primera en el desarrollo de la segunda, así como su rol en el tratamiento de las adicciones. Como siempre, me apoyaré en la evidencia científica disponible.


¿Por qué la depresión genera tanto malestar y qué se busca con el consumo?

No puedo comenzar este punto sin hablar de las emociones, la motivación y el impulso de logro; pero no de motivaciones específicas sino de la motivación desde un punto de vista evolutivo. ¿Qué tiene que ver esto con la depresión y las adicciones, se preguntarán algunos? Pues parece que mucho, según un artículo sobre el tema publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews.

Comencemos por nuestra meta básica y sentido de la existencia. Según este enfoque, todo se reduce a superar los obstáculos que sean necesarios para sobrevivir y reproducirnos.


En este sentido, es necesario que nuestros sistemas motivacionales se encuentren adecuadamente estimulados para buscar logros que apunten hacia estos objetivos. El efecto de la conseguir alguna de estas metas básicas se vivencia de forma placentera.


La depresión y las adicciones atentan contra esta correcta motivación de dos maneras diferentes. La primera impacta directamente sobre la misma, ralentizándola o deteniéndola. La segunda, por su parte, la activa de manera artificial y convierte la obtención de la sustancia en un logro en sí mismo, más que en un medio para un fin.


Desde un punto de vista evolutivo, los modelos animales conciben la depresión como como el camino que se recorre de la protesta por la separación a la desesperación que se percibe, debida a la ausencia de respuesta del objeto del apego. Este camino conduce al aislamiento, como consecuencia de la paralización del sistema motivacional.


En el ser humano este proceso se ve incrementado con sentimientos de culpa, vergüenza, rechazo o abandono, entre otros. Muchas veces suelo llamar a esta mezcla de emociones y sentimientos “el jacuzzi de la autocompasión”.


En fin, en la depresión se experimenta malestar porque se ha paralizado el sistema motivacional. Volver a echar a andar el sistema motivacional es fundamental para conseguir los objetivos básicos de la existencia. ¡Y es aquí donde entran las drogas! Es probable que muchas personas inicien su consumo por prescripción médica o en la barra de un bar. Soy consciente de que es resumir mucho, pero la literatura científica al respecto es extensa.


“Recompensa o Castigo”: las bases de la motivación.

Con el concepto de “premio o castigo” nos referimos a los sistemas cerebrales que van a reforzar o inhibir una determinada conducta o actividad. En palabras más sencillas, son las cosas que nos mueven: obtener una recompensa o evitar un castigo.


La ciencia ha podido estudiar el riesgo de adicción o las tendencias depresivas usando modelos animales. Se ha logrado el monitoreo de los umbrales de «recompensa» y «castigo» de los sistemas emocionales del cerebro; así como los indicadores vocales directos de estados afectivos positivos y negativos.

Este sistema de recompensa o castigo suele funcionar estupendamente; sin embargo, se encuentra afectado en muchas enfermedades mentales como la depresión o las adicciones. ¿Qué lleva a una persona a persistir en la realización de conductas que sabe que le traerán consecuencias negativas a mediano y largo plazo? ¿Qué soluciones o alternativas tiene para hacer frente a este problema?

El impacto de la depresión en el tratamiento de las adicciones.


Tener idea de la prevalencia de la depresión, y su relación con el consumo de determinadas sustancias, en personas que buscan tratamiento para sus adicciones es otro de los objetivos de este post. Para ello tomaré como base un estudio con más de 6000 pacientes que habían recibido tratamiento para sus adicciones.


Aunque han pasado algunos años desde su publicación en el Journal of Psychoactive Drugs, los resultados continúan teniendo vigencia. Más del 40% de los pacientes tenían un diagnóstico de depresión mayor. Aunque la dependencia al alcohol fue el trastorno más reportado, la relación con la depresión fue significativamente mayor para otras drogas.


También se observó mayor tasa de reporte de depresión, consumo de drogas y frecuencia de uso en mujeres que en hombres. De igual forma, se estableció una gran relación entre el diagnóstico de depresión y el tratamiento residencial. Siempre en mayor medida que la observada en aquellos que realizaban un tratamiento ambulatorio.


Por último, la presencia de un trastorno depresivo previo no parece ser un factor que afecta la abstinencia, tras un año de haber culminado el tratamiento. Ello puede interpretarse como un resultado alentador del tratamiento. Al parecer, la depresión es un factor más predisponente a la adicción que un detonante para una recaída una vez lograda la abstinencia.


En este sentido es necesario que los pacientes duales reciban los cuidados de postratamiento adecuado y no se salten sus citas periódicas con el médico o el psiquiatra. También deben tomar la medicación prescrita, en la dosis correcta y con la frecuencia indicada.


¡Un tanto para la acupuntura!

Dado que en la Clínica Recal para el Tratamiento de Adicciones usamos la acupuntura como un recurso complementario, me ha alegrado encontrar el resultado de un estudio de su efecto sobre el tema que nos ocupa.

Durante 21 días 185 mujeres siguieron un tratamiento con acupuntura (implantes el área de la oreja). Los resultados se compararon con un grupo control. Ambos grupos recibieron un programa de tratamiento psicoeducativo. Pues bien, aquellas participantes que usaron acupuntura reportaron sentir menos deseos de consumo, ansiedad y depresión.


Si tomamos en consideración que muchas personas abusan de los antidepresivos, entre otros muchos medicamentos de prescripción médica, explorar la efectividad de algunas terapias complementarias no es un tema menor en el área de las adicciones.


¿Qué ocurre con los comportamientos adictivos?

Las cosas parece que no son muy diferentes en esta área si tomamos en consideración los resultados de diversos estudios. Por ejemplo, se ha observado que la depresión mayor es un trastorno bastante frecuente entre las personas que padecen adicción al juego. Los resultados de una encuesta nacional en los Estados Unidos hace algunos años revelaron que estaba presente en casi el 40% de los ludópatas.


Recientemente fue publicado un estudio dirigido a analizar la prevalencia de la adicción a Internet y sus principales presentaciones clínicas. Fue realizado en 7 países y se analizaron los datos de más de 8000 personas. Los resultados revelaron que los participantes de algunas regiones de Asia con criterios de adicción a Internet eran más vulnerables a la depresión que los de los Estados Unidos.

También se ha podido establecer una relación entre la adicción a los videojuegos y los síntomas depresivos. Ello se realizó en un estudio llevado a cabo con más de 700 personas que reportaban este problema. Los resultadosrevelaron que dentro de los predictores de la depresión se encontraban la presencia de síntomas de fobia social, adicción a Internet y horas dedicadas al uso de videojuegos.


A modo de conclusión

La depresión es un trastorno mental que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo. Se experimenta gran malestar porque se ha paralizado el sistema motivacional. Muchas personas recurren a las drogas para ponerlo en marcha de nuevo. Algunos irán a una consulta médica, otros recurrirán al alcohol o las adquirirán de manera ilegal.


La depresión podría afectar al 40% de las personas que buscan tratamiento para sus adicciones. No solo se observa en las adicciones a sustancias, sino que está muy presente en otros comportamientos adictivos.


Parece ser más un factor predisponente que detonante de la recaída, una vez que se ha alcanzado la abstinencia sostenida. Estos pacientes deben recibir atención médica y psicológica de forma sistemática como parte de sus cuidados de postratamiento.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD

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