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Arrepentimiento, enmiendas y recuperación de adicciones




El arrepentimiento es una vivencia amarga y compleja, con importantes connotaciones sobre el aprendizaje y la toma de decisiones. Probablemente sea la emoción que más atención ha recibido en el campo de la toma de decisiones, pero por razones más relacionadas con la economía que con la psicología.


El arrepentimiento no siempre se relaciona con el acto de tomar una mala decisión. Por ejemplo, veamos cómo se representa este conflicto en algo tan trivial como la elección de un par de zapatos. Imaginemos que alguien debe elegir entre dos pares que le gustan igual, de marcas equivalentes, que tienen la misma calidad y el mismo precio. La acción de elegir uno de ellos puede activar el arrepentimiento por no haber elegido el otro.


Muchas personas podrían terminar eligiendo ambos aun cuando no puedan permitírselo. En este punto anticipar el arrepentimiento hace que dos decisiones, que son buenas por separado, se conviertan en una mala decisión en su conjunto.

En fin, el arrepentimiento ha sido muy estudiado porque es una vivencia que explotan los gurús de la propaganda y el marketing para incrementar las ventas de numerosos productos. Este es un camino lleno de anzuelos en el que los consumidores, como si fueran peces, van picando aquí y allí.


Las consecuencias pueden ser nefastas y abarcan un amplio diapasón que va desde gastar más de lo previsto hasta el desarrollo de la adicción a las compras. Los estudiosos de la economía conductual saben muy bien y explotan el poder de la anticipación del arrepentimiento sobre la toma de decisiones. Pero esto da para más de un post y se escapa del alcance que tiene este blog sobre adicciones.


La decisión de consumir alcohol y/o drogas parece buena a primera vista. Ello es debido a las promesas lúdicas y de bienestar que vienen asociadas. Sin embargo, es un camino que conduce a intensas vivencias de vergüenza, culpa y arrepentimiento si se establece un patrón de uso compulsivo, abuso y/o dependencia. Lo mismo ocurre con otras adicciones comportamentales o comportamientos compulsivos como pueden ser el juego, el sexo o la comida.


¿Hacer o no hacer? Esa es la cuestión


En uno de los primeros experimentos que exploraba el arrepentimiento se le pidió a un grupo de estudiantes que evaluaran el arrepentimiento que sentirían dos inversionistas. Ambos perderían $1,200, uno como resultado de comprar una acción y el otro como resultado de no venderla.


El 92% respondió que el más arrepentido sería el que compró. De esta forma se concluyó que un mal resultado proveniente de una acción generaría mayor arrepentimiento que un mal resultado proveniente de no haber realizado dicha acción.


Paradójicamente, una serie de estudios que evaluaban el arrepentimiento que sentían las personas por decisiones que tomaron en sus vidas, generaron un resultado completamente opuesto solo unos años después. Los investigadores concluyeron que, a corto plazo las malas acciones duelen más, pero con el paso del tiempo son precisamente las cosas que no se llegaron a hacer aquellas que más arrepentimiento generan.


La siguiente historia de arrepentimiento, que extraigo de un artículo de la BBC sobre el tema, resulta más ilustrativa que cualquier estudio científico:


En 1981, un joven estadounidense llamado Bruce viajaba por el norte de Francia cuando una morena guapa llamada Sandra se subió a su tren, en París, y se sentó a su lado. La conversación surgió con facilidad, y pronto estaban riendo y tomados de la mano. Cuando llegaron al destino de Sandra, una estación en Bélgica, se besaron y, en un impulso, Bruce consideró saltar del tren con ella para ver a dónde lo llevaría la vida. En cambio, rápidamente escribió su nombre y la dirección de sus padres en un trozo de papel. Casi tan pronto como las puertas se cerraron, Bruce se arrepintió de no haber seguido su instinto. Después de su regreso a Estados Unidos, recibió una carta de Sandra. “Tal vez sea una locura, pero cuando pienso en ti, sonrío”, decía, pero, misteriosamente, no contenía la dirección del remitente. En las décadas posteriores a ese encuentro, Bruce nunca dejó de preguntarse qué podría haber pasado si se hubiera bajado del tren.


Lo mejor es no empezar: los beneficios de dejar pasar la oportunidad


Dicen que con las drogas lo mejor es no empezar. Un estudio realizado hace alrededor de 20 años evaluaba el arrepentimiento de 8000 fumadores de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia. Alrededor del 90% respondieron que se sentían arrepentidos de su decisión y si pudieran volver atrás en el tiempo, elegirían no comenzar a fumar.


Dentro de los más arrepentidos se encontraban un amplio grupo de personas. En primer lugar, las personas mayores y las mujeres, como representantes de las variables asociadas a la edad y el sexo. Con respecto a las variables de salud y bienestar, se agruparon los que percibían tener niveles más altos de adicción, los que se preocupaban por los daños futuros a su salud y los que lo percibían como una disminución de su calidad de vida.


Por último, otro grupo de arrepentidos estaba más focalizado en los aspectos económicos y de deseabilidad social. En el mismo se encontraban aquellos que habían intentado dejar de fumar con más frecuencia, los que estaban más preocupados por el dinero que les costaba y aquellos que creían que no es un hábito socialmente aceptable.


Estos predictores probablemente tengan la misma distribución para el alcohol y otras drogas. De ahí podríamos derivar dos motivaciones internas fundamentales para la recuperación: 1) mejorar la salud y el bienestar y 2) problemas económicos y presiones socio-laborarles.


Dispuestos a cambiar: buscar información y pedir ayuda


En el área de las adicciones el arrepentimiento puede ser un gran motor para que una persona elija la recuperación si aprovecha el momento oportuno. Los resultados de las entradas al blog o a la página de la Clínica Recal para el Tratamiento de las Adicciones suelen ser un buen ejemplo. Suelen ser más frecuentes los lunes, después de los excesos de los fines de semana, o tras varios días festivos.


También es usual que las personas estén más dispuestas a pedir ayuda después de tocar fondo. Lo hemos descrito en otros posts como una vivencia de intenso arrepentimiento, desesperación y hartazgo que siente una persona cuando pasa el efecto de las sustancias y debe enfrentar las consecuencias derivadas de su conducta en consumo. Es una vivencia subjetiva y la gravedad de lo que se puede considerar como fondo varía para cada persona.


La cuestión es que el arrepentimiento es un factor motivacional de gran importancia para que la persona confronte su problema y pida ayuda. Un estudio realizado hace más de dos décadas analizó el rol del arrepentimiento sobre la disposición al cambio en pacientes duales.


El estudio reveló que el arrepentimiento generado por las consecuencias del consumo podía explicar hasta en un 30% la disposición al cambio de los pacientes duales evaluados. Aunque parece poco a simple vista, una influencia de 30% es un indicador de un gran efecto estadísticamente hablando.


Enmiendas impulsivas


En la recuperación de adicciones es frecuente que el arrepentimiento lleve a las personas a hacer promesas que les será muy difícil cumplir o intentar enmendar sus malas decisiones demasiado pronto. Muchas veces son estas decisiones impulsivas de hacer enmiendas lo que precipita una mala decisión, como puede ser el abandono de un tratamiento.


Transcurridas unas semanas de abstinencia en una clínica u otro entorno seguro, el paciente comienza el proceso de gestionar la vergüenza, la culpa y el arrepentimiento de sus acciones en consumo activo. En este contexto aparece el impulso y legítimo deseo de enmendar los errores. Perciben que están listos para hacer las cosas que el consumo les impedía.


Aunque sus intenciones son buenas, la realidad es que la decisión de abandonar el tratamiento les sitúa más cerca de una recaída que de poder completar la enmienda que se proponían llevar a cabo. El impulso de enmendar en estas etapas tempranas de la recuperación debe gestionarse como cualquier otro impulso. El paciente debe trabajar desde el desarrollo de la paciencia, aprendiendo a prorrogar la obtención de la recompensa.


El programa de los 12 Pasos ubica las enmiendas como el paso número 9: “Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros”. Debido a ello el camino que lleva del arrepentimiento a la enmienda no puede ser guiado por impulsos, sino que debe seguir un recorrido preestablecido con un grupo importante de escalas intermedias.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.

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