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“Adicto agradecido no recaído”




Al igual que el amor o la bondad, el agradecimiento es una virtud imprescindible para nuestro bienestar. La gratitud puede ser experimentada como un sentimiento, emoción o actitud mediante el cual se reconoce un beneficio que se ha recibido o se espera recibir en el futuro.


Una persona puede estar (sentirse) agradecida o ser agradecida. Estar agradecido implica un momento de agradecimiento, donde la gratitud se experimenta como algo transitorio; sin embargo, ser agradecido implica la existencia de la gratitud como rasgo de nuestra personalidad.


Desde un punto de vista psicológico implica aceptar que la bondad o las cosas buenas que ocurren en nuestra vida tienen, al menos parcialmente, su origen en una fuente externa a nosotros mismos. Esta fuente puede diversa, donde la voluntad de Dios, la naturaleza, el universo, o las intenciones de otra persona pueden servir de ejemplos.


Por tanto, el agradecimiento es una virtud que se encuentra en la dimensión espiritual. En este post me propongo analizar la relación del agradecimiento con la recuperación de las adicciones.


“Amanece, que no es poco”.

Como bien ilustra el título del epígrafe (como el de la película), casi cualquier evento resulta suficiente para generar gratitud. Una persona puede sentirse agradecido porque amanece, por estar vivo, saludable, por tener una familia, comida o empleo. En una persona que ES agradecida son precisamente las cosas “simples” las que más gratitud despiertan: la lluvia, un atardecer, la visita de un amigo o simplemente salir a caminar.


Sin lugar a duda, el agradecimiento es una virtud tan potente y protectora para la salud mental que no solo se activa ante las “cosas buenas” o eventos positivos, sino que también es capaz de surgir para enfrentar las “cosas malas”, entendidas como los retos y desafíos que nos pone la vida. Una persona que puede sentir agradecimiento ante estas situaciones es porque las comprende como retos o desafíos que le permitirán el desarrollo de nuevos aprendizajes, habilidades y potencialidades.


Por otro lado, el valor del agradecimiento no solo puede ser medido por sus efectos en aquellos que lo practican, sino también por su ausencia. Es cada vez mayor el número de estudios donde se relaciona la ausencia o bajos niveles de gratitud con el malestar psicológico y las adicciones. Debido a ello, la corriente de la Psicología Positiva ha propuesto intervenciones basadas en el desarrollo de esta virtud.

Una terapia basada en la Gratitud.

Practicar la gratitud en nuestra vida cotidiana nos prepara mejor para aceptar o sentirnos a gusto con nuestras circunstancias en el momento presente. Esta observación también se sostiene en los cambios que provoca la gratitud sobre la actividad cerebral a corto y mediano plazo.


Hace algunos años se publicó en NeuroImage un experimento que evaluaba cómo una simple acción de agradecimiento tiene efectos sobre la gratitud y la sensibilidad cortical a la misma semanas y meses después.


En este experimento los participantes de la intervención basada en la gratitud solamente debían escribir durante 20 minutos una carta de agradecimiento a otra persona. Debían hacer esto una vez a la semana durante 3 semanas, pudiendo elegir si enviaban o no la carta. Un estudio posterior corroboró que al escribir nuestros agradecimientos se utilizaban menos palabras negativas que en otras redacciones neutras.


Todas las personas que participaron en el estudio asistían a terapia, la única diferencia era si escribían o no la carta. Otro momento del estudio consistió en el análisis de la actividad cerebral mientras los participantes donaban a una tercera parte necesitada, pequeñas sumas de dinero recibidas de un benefactor. Esto fue realizado varios meses después de escribir las cartas.


Los resultados revelaron que aquellos participantes que asistían a terapia y escribieron sus agradecimientos obtenían puntuaciones superiores que aquellos que solo recibían terapia. También se observó que en la medida que los niveles de gratitud y deseo de ayudar a otros aumentaban mediante la realización de donaciones, se reducían los niveles de culpa.


También se observó una gran activación de las regiones frontal, occipital y parietal mediante la realización de esa tarea. Muchas de estas áreas son bastante similares, pero no idénticos, a los que se observan al analizar procesos afectivos y sociales como la empatía y el altruismo. En este sentido parece ser que conectar, ayudar y agradecer son una triada de luz que se puede contraponer a la llamada triada oscura de la personalidad.


Un efecto pequeño pero potente: el aleteo de una mariposa…

En febrero pasado se publicaba una revisión de 27 investigaciones en el Journal of Happiness Studies donde se analizaba el efecto del agradecimiento como antídoto para el malestar emocional en más de 3000 participantes. Los resultados revelaron que estas intervenciones tienen efectos sobre los síntomas de ansiedad y depresión, pero estos son pequeños.


En mi opinión, son efectos son pequeños pero poderosos puesto que no son intervenciones que apunten directamente hacia estos problemas. En estos casos las terapias basadas en la gratitud podrían ser una adecuada intervención complementaria a otras directamente enfocadas hacia el tratamiento de la ansiedad y la depresión.


Por tanto, el efecto de la gratitud en este caso puede ser interpretado como el del aleteo de una mariposa en una parte del mundo que puede provocar un terremoto en el otro.


Efectos del perdón y el agradecimiento sobre la adicción al alcohol.

Hace algunos años se realizó un estudio, publicado en Addiction Reseach & Theory, que pretendía evaluar el efecto del agradecimiento y el perdón en casi 200 personas que buscaban una solución a sus problemas con el alcohol. Fueron comparados los efectos de estas variables sobre la calidad de vida de personas que iniciaban una terapia y en otros que nunca la habían recibido.


Los resultados revelaron diferencias interesantes, pues aquellos que nunca habían iniciado un tratamiento sentían menos agradecimiento que aquellos que sí estaban poniendo acción sobre el problema. También se observó que la ausencia de interés en iniciar un tratamiento se encontraba muy relacionado con bajos niveles de gratitud que, a su vez, guardan relación con una merma de la calidad de vida.


Los investigadores concluyeron que el efecto del agradecimiento sobre la calidad de vida en personas con dependencia al alcohol no es directo. No obstante, este efecto indirecto se anula si las personas son capaces de perdonarse a sí mismos o sentirse perdonados por Dios. Tanto el perdón como el agradecimiento son variables que deben ser tomadas en consideración para motivar a las personas a iniciar un tratamiento para recuperarse adicciones.


Diarios, planificación, agradecimiento y actividades positivas.

En la Clínica Recal para el Tratamiento de Adicciones se les pide a los pacientes que lleven un diario de sus actividades y procesos; además de un cuaderno para escribir los diferentes trabajos terapéuticos que van realizando. Muchas veces les pedimos a nuestros pacientes que cambien la queja por el agradecimiento o reformulen de manera positiva muchas de las situaciones que nos exponen.


En nuestro Grupo de Comunidad de los lunes hay un momento muy importante para agradecer a los compañeros, que es muy valorado por todos los pacientes. También un momento muy importante en la recuperación es cuando el paciente aprende a agradecer por las 24 horas de sobriedad.


En este sentido, conocer las potencialidades terapéuticas del agradecimiento en el reporte de las actividades del día dentro de los esquemas de ayuda mutua resulta fundamental. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Minnesota con 15 mujeres en tratamiento de adicciones reveló resultados bien interesantes.


Estas pacientes, de manera similar a los nuestros, tendían a reportar malestar emocional. Sin embargo, revisando estos cambios en relación con el día anterior tendían a percibir su recuperación de manera más positiva. También reconocieron que tener una planificación para el siguiente día les producía emociones positivas. Finalmente se sugiere que estos cambios podían estar mediados por las prácticas de gratitud aprendidas en recuperación.


A modo de conclusión

La gratitud puede ser experimentada como un sentimiento, emoción o actitud mediante el cual se reconoce un beneficio que se ha recibido o se espera recibir en el futuro. Una persona puede estar (sentirse) agradecida o ser agradecida.


El agradecimiento es una virtud tan potente y protectora para la salud mental que no solo se activa ante las “cosas buenas” o eventos positivos, también es capaz de surgir para enfrentar las “cosas malas”, entendidas como los retos y desafíos que nos pone la vida.


Muchas de estas áreas corticales que se activan con la gratitud son bastante similares, pero no idénticas, a las que se observan al analizar procesos afectivos y sociales como la empatía y el altruismo.


Las terapias basadas en la gratitud podrían ser una adecuada intervención complementaria a otras directamente enfocadas hacia la reducción del malestar emocional. También parece ser un útil recurso para el tratamiento de las adicciones, donde se convierte en elemento relacionado con la calidad de vida de las personas que inician un tratamiento y la consecuente prevención de recaídas.


¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez Martín PhD.

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