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Adicciones: una reflexión para finalizar un verano de récords en 2022




Entramos en el mes de septiembre tras un verano de fiestas y diversión, pero también récord incendios, calor y sequía. En España puede decirse que el verano ha transcurrido entre el fin del confinamiento y el inicio de los rebrotes.

Tampoco podemos olvidar la guerra en Ucrania con sus millones de desplazados y decenas de miles de muertos. En fin, con todo lo que está en juego y sus efectos para la economía tanto global como en Europa.

Sin embargo, con independencia de todo esto y por lo que veo en las noticias, me atrevería a afirmar que la gente tenía ganas de verano, viniendo de dónde venimos. No es hasta este 2022 que han podido volver a realizarse la mayoría de las fiestas populares en los pueblos y ciudades de toda España.

Todo el que podía ha hecho las maletas y se ha marchado a algún sitio. Basta ver todos los reportajes de las diferentes “operación salida” a partir del 1 de julio: fiestas, playas, ciudades, campos y montañas, dentro y fuera de España.

Relajarse y bajar la guardia sería el estado natural y pareciera que la única gran duda existencial que deberíamos tener es si ponernos la crema solar antes o después de meterse en el agua. Por supuesto, también este es el momento ideal para los excesos, licencias, permisos y descuidos. También de esto se ha visto mucho en las noticias.

En el caso de las adicciones, el ambiente del verano puede ser un importante detonante de muchos excesos, abuso de sustancias y también recaídas. No son pocos los estudios que muestran un incremento considerable del consumo de la mayoría de las sustancias legales e ilegales en esta época del año.

Es por eso, que este post pretende llamar a la reflexión sobre las conductas del verano y, como suelen hacer muchos pacientes de la Clínica Recal para el Tratamiento de las Adicciones, decidirse a “pasar una revisión en la ITV”. También es un momento en el que se reciben muchas demandas de ayuda de personas o familiares que, por primera vez, sienten que tienen un problema.

Mucho tiempo libre, ocio, postureo y fiestas: ¡prohibido aburrirse!

La virtud está en saber gestionar y equilibrar los momentos de tiempo libre que se disponen al tener menos responsabilidades y ocupaciones. Pareciera que el objetivo es evitar aburrirse haciendo algo divertido o motivante a cada momento o aparentar que es así. Recordemos que no se trata solo de pasarla bien, sino de mostrárselo a los demás.

Si tomamos en cuenta que una persona promedio puede pasar casi tres horas diarias subiendo contenido, revisando o interactuando con el de otros en las redes sociales. Hoy resulta difícil concebir un buen día de vacaciones sin un poco de postureo en las redes sociales. Es probable que terminemos más agotados que en un día de trabajo normal.

Todo esto está muy bien, el problema para el que presenta una adicción o está en riesgo de padecerla es que terminará bajando la guardia y cometiendo aquellos excesos que precisamente debería evitar. Al priorizarse las fuentes hedónicas de diversión, se acuden a numerosos entornos donde las sustancias ya están presentes o es muy fácil adquirirlas.


En relación con las drogas, no es casual que sea esta estación donde las visitas a urgencias por intoxicación aguda alcancen su pico máximo del año. También es la época donde la mayor parte de las personas, muchos adolescentes entre ellos, realiza su primer consumo. También se ha observado una mayor predisposición hacia el consumo de sustancias que en otras épocas del año.

Para muchos investigadores esto puede estar asociado a la propia vivencia de realizar una salida nocturna y las representaciones que se tienen sobre la misma. Ciertamente, quizás se conoce poco sobre la psicología del “resacón” durante el verano.

Resacón en verano.

La evidencia en este caso no proviene de una peli tipo “Resacón en las Vegas” o sus secuelas, sino de un estudio científico publicado en julio de 2009 que analizó los predictores de las resacas que muchas personas experimentan durante el verano. Para ello se realizó una encuesta a más de 300 jóvenes, a los que se aplicó también la Escala de Resaca Aguda (si, también hay una escala validada para esto).

Fue un estudio que se llevó a cabo en un resort y los investigadores preguntaban a los jóvenes sobre su experiencia durante la noche anterior. La verdad es que me hubiera gustado participar en el proyecto, solo por pasar unos días en un resort en el verano.

Los resultados fueron muy interesantes, aunque revelaran lo obvio. No creo que los autores sientan que destripo su trabajo al informar que el mayor y mejor predictor de la resaca se encuentran en las variables asociadas a la “borrachera de la noche anterior”.

¡Sorpresa! Beber más de lo que se tenía previsto, sentir los efectos al día siguiente y la cantidad de días que se hospedaban el resort (en los que se repetía el patrón) eran las variables que mejor podían predecir el “resacón”. Aunque parezca que estos resultados podían ser obtenidos sin necesidad de realizar un estudio, confirmar lo que parece obvio también requiere de investigación científica.

Un estudio posterior de los mismos autores, se enfocó en establecer los predictores en aquellos turistas que se emborracharon todas las noches durante una semana. Resumiendo, mucho los hallazgos y con una interpretación libre de los datos, diré que luego de 12 tragos el 70% de los encuestados ya se había ganado una resaca segura al día siguiente.

Tomemos en cuenta que a partir de cuatro o cinco tragos ya se considera que es una medida de consumo excesivo de alcohol. Lo interesante en ambos estudios es que los niveles de alcohol que se reportaban previo a la estancia en el resort no resultaban un predictor de resacones. Dato también obvio, pero que deja claro el relax de las normas y la tendencia a los excesos que tenemos en este período de vacaciones.

Por suerte los investigadores eligieron un enfoque cuantitativo y no uno cualitativo de “observación participante”. Este último enfoque hubiera requerido irse a beber con los turistas del resort. En ese caso, las anotaciones quizás no hubieran sido tan fiables al leerlas al día siguiente.

Mucho para muy poco tiempo.

Los excesos del verano tienen otro problema añadido, el tiempo. Las vacaciones pueden que sean muy cortas para todo lo que queremos hacer en ellas. No se puede beber en 15 días todo lo que se podría beber durante un año completo y lo mismo para otras drogas. Con el abuso de sustancias aparecen los atracones y un atracón nunca es recomendable. Muchos terminan en urgencias.

El final del verano es un buen momento para reflexionar y ver los patrones de consumo que se han mantenido y también aquellos patrones de abuso que se han convertido en un hábito. A veces el abuso de sustancia se vuelve a casa o se acaba el verano y es hora de preguntarse si existe algún problema. Esto para personas “en riesgo” que han desarrollado un patrón de abuso.

En el caso de padecer una adicción es el momento de confrontar las recaídas. Casi siempre, si no se lía mucho la cosa, el tratamiento se pospondrá hasta después del verano. Es una tendencia que mantienen tanto los adictos como sus familiares (codependientes).

En cualquier caso, si crees que tú o algún familiar tiene o ha tenido algún problema con las sustancias o comportamientos que pueden considerarse como adictivos durante el verano, no dudes en pedir ayuda. Si un problema se detecta a tiempo es mejor hacerle frente cuanto antes.

¡Feliz semana!

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